Anonim@
(El Hermano Mayor te esta vigilando.” Alguna vez una amenaza de un futuro distópico, hoy es una realidad universal en la que todos participamos con nuestros teléfonos “smart” y cuentas de Instagram. Sin embargo, durante años, una corriente subterránea rebelde ha rechazado la vigilancia, aprovechando la prevalencia de las cámaras de vigilancia cómo otra vulnerabilidad más en el sistema de control. En la siguiente narración, un investigador anónimo cobra una guerra personal contra la infraestructura de vigilancia, ensayando algunas de las mismas tácticas que los movimientos sociales han empleado recientemente desde Grecia y Eslovenia hasta Chile y Hong Kong. Este texto, seguramente ficticio, fue enviado anónimamente a la revista, Rolling Thunder, hace varios años. Algunos de los detalles técnicos pueden estar desactualizados.)
Desde que las cámaras se volvieron lo suficientemente móviles como para tomar fotos de personas sin su consentimiento, golpear a los fotógrafos se ha convertido en el gran pasatiempo estadounidense. Desde celebridades perseguidas por paparazzi hasta civiles que resienten a los equipos de noticias que invaden su privacidad y manifestantes que no quieren ser perfilados, a todo el mundo le encanta golpear a una person restregándole la cámara en su cara.




















