
Fernando Ventura
- Has erigido, desde luego, al profesorado en el blanco de tus críticas, si no de tu desprecio... Pero los enseñantes se hallan también en posición de “trabajadores”, y pueden ser concebidos como víctimas, como objeto de la explotación. No debemos olvidar que desempeñan su labor en condiciones muy difíciles, un poco entre ‘la espada’ de las autoridades educativas y de las normativas vigentes y ‘la pared’ de unos alumnos a menudo hostiles. Ejerciendo siempre entre la espada y la pared, bajo la determinación de estructuras obsoletas, etc., los educadores, tú no lo ignoras, arriesgan con frecuencia su equilibrio psíquico, su salud mental, en las aulas... Y todo ello por un sueldo relativamente ‘modesto’... Estas circunstancias, ¿suscitan en ti alguna reflexión? ¿Qué opinas, al respecto?
° No estoy seguro de entender muy bien el sentido de tu pregunta... El profesor es un “trabajador” como también lo son los policías, los militares profesionales, los carceleros, etc. En tanto “trabajador”, puede ser concebido, en efecto, como una víctima, con un empleo ‘desagradable’, un sueldo que siempre se le antojará ‘modesto’, determinados ‘inconvenientes’ laborales, etc. Y puede “quejarse” por ello, como también se quejan los ‘antidisturbios’, que quisieran no salpicarse nunca el uniforme de sangre, cobrar más, ser aplaudidos en todo momento por la población, que nadie les arrojara ladrillos a la cabeza, etc. Se expone, por supuesto, a un cierto “desgaste psíquico”, como el “desgaste emocional”, el “sufrimiento nervioso”, de los militares que asumen de antemano, en tanto ‘efecto colateral’ de sus campañas pacificadoras, un variable porcentaje de “víctimas civiles”; o el de los ‘agentes del orden’ que han de enfrentarse en ocasiones a hombres y mujeres humillados, que protestan con la razón de su parte y a quienes –con gran ‘dolor’, con un enorme ‘pesar’- hay que acallar a garrotazos...