Arturo Charria
Hace 25 años, cuando se exhibió por primera vez La estrategia del caracol, la gente salió alegre de las salas de cine. Algunos se emocionaron por el triunfo de los inquilinos de la pensión; para otros la película fue divertida, ya que planteaba una solución creativa ante una derrota inminente. Estos sentimientos se mezclaban con esa extraña felicidad que produce la esperanza. No era para menos, pues, al igual que hoy, el tema de la vivienda era una preocupación que se presentaba diariamente en la vida de millones de colombianos. En la película de Sergio Cabrera, la situación parecía tener un final feliz.
Cuando se estrenó la película, las noticias se repetían entre el apagón, la apertura económica y la persecución a Pablo Escobar. A veces, entre estas notas aparecía un nuevo desalojo por causa del UPAC (fórmula creada en 1972 por Misael Pastrana para que los colombianos financiaran su vivienda). A diferencia de las otras noticias, las del UPAC se anunciaban tímidamente, pues eran crónicas de un desastre que sumía en el desespero a miles de colombianos. Mostrar el rostro de estas familias, contar sus historias de vida y hacer cálculos de lo que habían pagado y aún seguían debiendo era poner en evidencia el fracaso de un modelo.
Hace 25 años, cuando se exhibió por primera vez La estrategia del caracol, la gente salió alegre de las salas de cine. Algunos se emocionaron por el triunfo de los inquilinos de la pensión; para otros la película fue divertida, ya que planteaba una solución creativa ante una derrota inminente. Estos sentimientos se mezclaban con esa extraña felicidad que produce la esperanza. No era para menos, pues, al igual que hoy, el tema de la vivienda era una preocupación que se presentaba diariamente en la vida de millones de colombianos. En la película de Sergio Cabrera, la situación parecía tener un final feliz.
Cuando se estrenó la película, las noticias se repetían entre el apagón, la apertura económica y la persecución a Pablo Escobar. A veces, entre estas notas aparecía un nuevo desalojo por causa del UPAC (fórmula creada en 1972 por Misael Pastrana para que los colombianos financiaran su vivienda). A diferencia de las otras noticias, las del UPAC se anunciaban tímidamente, pues eran crónicas de un desastre que sumía en el desespero a miles de colombianos. Mostrar el rostro de estas familias, contar sus historias de vida y hacer cálculos de lo que habían pagado y aún seguían debiendo era poner en evidencia el fracaso de un modelo.



















