En Apoyo a Livia Vargas, mujer, feminista y luchadora social de gran trayectoria en nuestro país, contra el acoso laboral y la violencia de género que esta siendo sometida. Contra el patriarcado y el machismo provenga de donde provenga.
A las autoridades y demás miembros de la comunidad universitaria de la UBV
Desde el 13 de septiembre de este año, luego de que la profesora Livia Vargas González, feminista revolucionaria, hiciera ejercicio de derechos laborales fundamentales y se negara a asistir a reuniones convocadas durante el período de vacaciones que le impedían estar con su hijo de seis años de edad, el Prof. Rubén Alayón, actual Director del Centro de Estudios en Economía Política de la UBV, ha asumido actitudes de violencia laboral (incomunicación permanente, exclusión y hostilidad), y ante la simple solicitud de la profesora de cambiar de dependencia administrativa para evitar un ambiente laboral hostil, el profesor ha redoblado las agresiones a su integridad profesional y personal acusándola de presentar una “problemática emocional grave para impartir la docencia”, nos vemos en la obligación de hacernos las siguientes preguntas:
1. ¿Es en esta casa de los saberes donde vamos a reproducir conductas que legitiman el poder patriarcal y patronal?
2. ¿Cómo asumimos estas conductas si cualquiera de nosotros y nosotras podría ser víctima de estas y otras formas de violencia?
3. ¿Por qué hasta la fecha de hoy la profesora Livia Vargas González no ha recibido respuesta formal a sus solicitudes y demandas, siendo que ella les comunicara por escrito, en fechas 20 de octubre y 8 de noviembre del corriente, la necesidad por parte de quienes dirigen esta casa de los saberes, de dar una respuesta oportuna en virtud de preservar su integridad?
Hacemos pública y enérgica nuestra preocupación y repudio frente al uso del poder académico patriarcal y de jerarquía institucional realizado por el profesor Alayón, desprestigiando pública y laboralmente a la profesora Livia Vargas González, al propiciar una conducta que no se corresponde con los preceptos y principios de una institución que se pretende como un espacio de ruptura con toda forma de dominio y subordinación patriarcal, patronal y humana.
En este contexto, evocamos uno de los preceptos de la Ley Orgánica del Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, promulgada el 23 de septiembre del año 2007, que establece en su artículo No. 1: “La presente Ley tiene por objeto garantizar y promover el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, creando condiciones para prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en cualquiera de sus manifestaciones y ámbitos, impulsando cambios en los patrones socioculturales que sostienen la desigualdad de género y las relaciones de poder sobre las mujeres, para favorecer la construcción de una sociedad justa democrática, participativa, paritaria y protagónica”.
Estamos convencidas y convencidos de que no habrá transformación real de la sociedad mientras no se subviertan y sean abolidas las relaciones de explotación, opresión y violencia a la que siguen sometid@s hombres y mujeres por parte de quienes se siguen beneficiando del poder hegemónico patriarcal y burgués, y que la lucha por la igualdad de género supone la lucha por la abolición de toda forma de dominación.