Revista Semana (Bogotá)
Estos músicos de Arauca [ciudad capital del departamento de igual nombre, en el límite con Venezuela] fueron incapaces de separarse de sus raíces y decidieron agregarle a las arpas y cantos del llano el ritmo poderoso del ‘rock’ con letras que gritan protesta.
El primer momento Alcaraván, en la canción que le da nombre al disco, es lento y psicodélico. Los cantos del llano, declarados recientemente patrimonio inmaterial de la humanidad, calan bien, y luego integran una bandola y un arpa que, antes que evocar un cliché llanero, transportan hacía una planicie tranquila. Luego entran la batería y la guitarra y versos como “y a mí me importa una mierda que olvides el aroma de mi tierra, no perteneces aquí…” que recuerdan que en la música llanera hay que tener cuidado, porque solo un llanero la puede interpretar.
Estos músicos de Arauca [ciudad capital del departamento de igual nombre, en el límite con Venezuela] fueron incapaces de separarse de sus raíces y decidieron agregarle a las arpas y cantos del llano el ritmo poderoso del ‘rock’ con letras que gritan protesta.
El primer momento Alcaraván, en la canción que le da nombre al disco, es lento y psicodélico. Los cantos del llano, declarados recientemente patrimonio inmaterial de la humanidad, calan bien, y luego integran una bandola y un arpa que, antes que evocar un cliché llanero, transportan hacía una planicie tranquila. Luego entran la batería y la guitarra y versos como “y a mí me importa una mierda que olvides el aroma de mi tierra, no perteneces aquí…” que recuerdan que en la música llanera hay que tener cuidado, porque solo un llanero la puede interpretar.







































