Humberto Decarli
El 8 de marzo se conmemoró el día internacional de la mujer. En nuestro país se remitieron felicitaciones como cualquier otro aniversario, vale decir, el día del padre, de la madre, de los enamorados o de la amistad, omitiendo el contenido de tal fecha elaborando una fórmula para banalizarlo de la manera más despiadada. Carnaval para eclipsar los problemas de fondo. Es una manera muy típica de la nación del disimulo, Cabrujas dixit, se dice una cosa y se hace otra, la praxis del doble rasero.
Razón de su rememoración
Uno de los muchos precedentes fue la huelga textil femenina llevada a cabo en Nueva York, para protestar por los bajos salarios y las condiciones paupérrimas de trabajo. Fue reprimida implacablemente pero dejó una campanada de los que fuesen capaces las féminas. Sin embargo, fue una propuesta concreta presentada en una Conferencia Internacional de la Mujer en Copenhague, por la espartaquista Clara Zetkin en el contexto de las luchas de calle efectuadas por las trabajadoras en plena República de Weimar.
El 8 de marzo se conmemoró el día internacional de la mujer. En nuestro país se remitieron felicitaciones como cualquier otro aniversario, vale decir, el día del padre, de la madre, de los enamorados o de la amistad, omitiendo el contenido de tal fecha elaborando una fórmula para banalizarlo de la manera más despiadada. Carnaval para eclipsar los problemas de fondo. Es una manera muy típica de la nación del disimulo, Cabrujas dixit, se dice una cosa y se hace otra, la praxis del doble rasero.
Razón de su rememoración
Uno de los muchos precedentes fue la huelga textil femenina llevada a cabo en Nueva York, para protestar por los bajos salarios y las condiciones paupérrimas de trabajo. Fue reprimida implacablemente pero dejó una campanada de los que fuesen capaces las féminas. Sin embargo, fue una propuesta concreta presentada en una Conferencia Internacional de la Mujer en Copenhague, por la espartaquista Clara Zetkin en el contexto de las luchas de calle efectuadas por las trabajadoras en plena República de Weimar.



















