Robertino
El pasado 4 de diciembre, el USACE (United States Army Corps of Engineers, el equivalente de nuestros Ingenieros militares) ha comunicado oficialmente que, a petición de la Administración Federal, ha rechazado el permiso al controvertido proyecto de oleoducto Dakota Access Pipeline contra el que grupos de indígenas americanos y de activistas del clima habían organizado numerosas protestas, impidiendo los trabajos, que desde septiembre hasta inicios de diciembre habían avanzado tan solo unos pocos metros.
La comunicación de la USACE llegó de improviso un domingo. Si no hubiera estado prevista la detención de los trabajos para el día siguiente, lunes 5 de diciembre, estaba ya previsto el desmantelamiento forzoso del campamento de los manifestantes, para lo que el gobernador de Dakota del Norte había solicitado y obtenido la intervención de las fuerzas armadas. La noticia de que serían utilizados los marines para desalojar Standing Rock había tenido como único efecto elevar el nivel de la protesta. En pocos días llegaron cerca de dos mil veteranos de guerra y otros cientos de activistas (indígenas y no indígenas) de los Estados Unidos y de Canadá para formar un "escudo humano" que el sábado 3 de diciembre llegó a contar con diez mil personas. Mientras se multiplicaban por todo el país las tomas de posición de las personalidades del mundo de la cultura y del espectáculo, y las acciones de solidaridad con los manifestantes (con manifestaciones por todo el país, pero también con donación de tiendas, mantas, sacos de dormir, miles de máscaras antigás y también protecciones de fútbol americano y de hockey ofrecidas por equipos solidarios), la concentración de los trabajadores del oleoducto se produjo justo a tiempo de evitar que hubiera sido la más masiva intervención militar en territorio estadounidense tras el final de la Guerra de Sucesión.
El pasado 4 de diciembre, el USACE (United States Army Corps of Engineers, el equivalente de nuestros Ingenieros militares) ha comunicado oficialmente que, a petición de la Administración Federal, ha rechazado el permiso al controvertido proyecto de oleoducto Dakota Access Pipeline contra el que grupos de indígenas americanos y de activistas del clima habían organizado numerosas protestas, impidiendo los trabajos, que desde septiembre hasta inicios de diciembre habían avanzado tan solo unos pocos metros.
La comunicación de la USACE llegó de improviso un domingo. Si no hubiera estado prevista la detención de los trabajos para el día siguiente, lunes 5 de diciembre, estaba ya previsto el desmantelamiento forzoso del campamento de los manifestantes, para lo que el gobernador de Dakota del Norte había solicitado y obtenido la intervención de las fuerzas armadas. La noticia de que serían utilizados los marines para desalojar Standing Rock había tenido como único efecto elevar el nivel de la protesta. En pocos días llegaron cerca de dos mil veteranos de guerra y otros cientos de activistas (indígenas y no indígenas) de los Estados Unidos y de Canadá para formar un "escudo humano" que el sábado 3 de diciembre llegó a contar con diez mil personas. Mientras se multiplicaban por todo el país las tomas de posición de las personalidades del mundo de la cultura y del espectáculo, y las acciones de solidaridad con los manifestantes (con manifestaciones por todo el país, pero también con donación de tiendas, mantas, sacos de dormir, miles de máscaras antigás y también protecciones de fútbol americano y de hockey ofrecidas por equipos solidarios), la concentración de los trabajadores del oleoducto se produjo justo a tiempo de evitar que hubiera sido la más masiva intervención militar en territorio estadounidense tras el final de la Guerra de Sucesión.




