Daniel Erbo
A más de un mes del inicio de las revueltas en Ecuador y el paro nacional que durante agosto fueron sofocados por el poder represivo del Estado, estos se suman a la larga lista de cicatrices en el progresismo latinoamericano, episodios que se ven acallados por la oficialidad y los defensores del socialismo del siglo XXI. Dándonos también claridades de cómo las entidades autónomas, representadas en la unidad y vigencia del movimiento indigenista, vuelven a tomar fuerza en las luchas comunitarias y anti-imperialistas.
La preocupación de las y los participantes del levantamiento por el momento se redujeron mediáticamente a denunciar la violencia estatal que dejó la instauración del estado de excepción el 17 de agosto en Saraguro, que terminó con un saldo de 26 detenidos. Para lo cual distintos juristas especialistas en DDHH llevan la defensa de las y los indígenas en base al “Derecho a la Resistencia” fundamentado en la Constitución de Montecristi de 2008. De la misma manera, las comunidades agrupadas en la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) y sus principales dirigentes, intentan avanzar en las demandas que le dieron origen a los hechos.
A más de un mes del inicio de las revueltas en Ecuador y el paro nacional que durante agosto fueron sofocados por el poder represivo del Estado, estos se suman a la larga lista de cicatrices en el progresismo latinoamericano, episodios que se ven acallados por la oficialidad y los defensores del socialismo del siglo XXI. Dándonos también claridades de cómo las entidades autónomas, representadas en la unidad y vigencia del movimiento indigenista, vuelven a tomar fuerza en las luchas comunitarias y anti-imperialistas.
La preocupación de las y los participantes del levantamiento por el momento se redujeron mediáticamente a denunciar la violencia estatal que dejó la instauración del estado de excepción el 17 de agosto en Saraguro, que terminó con un saldo de 26 detenidos. Para lo cual distintos juristas especialistas en DDHH llevan la defensa de las y los indígenas en base al “Derecho a la Resistencia” fundamentado en la Constitución de Montecristi de 2008. De la misma manera, las comunidades agrupadas en la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) y sus principales dirigentes, intentan avanzar en las demandas que le dieron origen a los hechos.














