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miércoles, 28 de octubre de 2020

La corta vida de las experiencias de autonomía de los movimientos sociales en Venezuela

 

Raúl Zibechi

 

La experiencia bolivariana en Venezuela generó una oleada de entusiasmo en América Latina, como no se veía desde la revolución sandinista en 1979. Aunque se trató de un proceso electoral con fuerte movilización popular, el chavismo siempre mencionó la palabra “revolución” para describir lo que estaba sucediendo. La construcción de “poder popular”, como las comunas, fue difundida como uno de los principales argumentos de que se estaba transitando hacia el “socialismo del siglo XXI”.

 

No debemos olvidar que el chavismo nació desde abajo mucho antes de hacerse gobierno. En primer lugar, porque es hijo de la revuelta popular conocida como Caracazo, cuando un 27 de febrero de 1989 “bajaron los cerros” donde habitan los sectores populares para responder al ajuste estructural de un gobierno corrupto. Fue la primera gran rebelión popular contra el Consenso de Washington en toda la región. En segundo lugar, porque el alzamiento armado de un grupo de militares, entre los que estaba Hugo Chávez, el 4 de febrero de 1992, fue seguido con expectativa y esperanza por los sectores populares que se alzaban contra el sistema y sufrían tremendos embates represivos, como sucedió durante el Caracazo, con la muerte de alrededor de 500 personas a manos de las fuerzas armadas (Machado y Zibechi, 2016).

 

sábado, 4 de mayo de 2019

Luchas sociales en Venezuela: Entre la dictadura y la subordinación a la contienda por el poder estatal



Nelson Méndez

 [Nota previa de El Libertario: Este artículo fue escrito a petición de la revista libertaria Al Margen de Valencia, España, para incluirse en su # 109, primavera 2019, que hace poco comenzó a circular en la Península Ibérica. Agradecemos al autor por facilitarnos el texto para su difusión.]

El período reciente en Venezuela, específicamente después de 2013, con la muerte de Hugo Chávez, el ascenso de su heredero Nicolás Maduro y el colapso económico por la caída tanto de precios como de producción de petróleo, se ha visto marcado por una significativa agudización de la movilización social, señaladamente expresada en términos de conflictos y protestas de calle. De hecho, al momento de escribir este artículo (comienzos de marzo de 2019) la tensión palpable en las calles del país es signo fundamental de una crisis política que pudiera representar el fin del régimen que se pregona como “socialista, revolucionario y bolivariano”.

Tales expresiones del descontento social han sido presentadas por quienes detentan el poder estatal y por sus rivales con aspiraciones de sustituirlos en función a su pugna por controlar ese poder. Así, la gavilla de civiles y militares al mando, con un discurso endeble de apócrifo progresismo anticapitalista pero conduciéndose según patrones de autoritarismo represivo y corrupto propios de lo que viene a ser despreciable arquetipo para las dictaduras latinoamericanas del siglo XXI, alega que esas manifestaciones serían el resultado de “un complot orquestado por la derecha fascista y el imperialismo para derrocar al proceso revolucionario”, negándose a reconocer la existencia de una auténtica disconformidad por parte de los movimientos sociales de raíz popular, que supuestamente aún adhieren con fervor al gobierno bolivariano. Del lado de la oposición estatista –ideológicamente una mezcolanza confusa de centroderecha y socialdemocracia- se presenta la conflictividad social como resultado de la aspiración colectiva por el restablecimiento de la democracia representativa y por el cese de la experiencia totalitaria de tinte comunista.

martes, 16 de octubre de 2018

Testimonios de autonomía de los movimientos sociales en Venezuela 2013-2018



Redacción

Desde que tomó las riendas del poder estatal, el chavomadurismo se ha esforzado por ejercer control total y subordinar a los movimientos sociales, a tal punto de pretender presentarlos como si estuviesen alineados obedientemente con las consignas, mandamientos y prácticas que emanan del gobierno. También la oposición político-partidista y electorera ha tenido una intención parecida, aunque con menos éxito pues no cuenta con los atractivos del erario público que tradicionalmente han sido insuperable instrumento de atracción para captar al liderazgo de los movimientos sociales sometiéndolo a los designios oficiales. Pero, pese a todo, suelen existir movimientos y activistas consecuentes que resisten esos cantos de sirena manteniendo una línea de acción consecuente con sus intereses como colectivo y, por lo tanto, autónoma respecto a las pretensiones del Estado y de quienes lo conducen o aspiran conducirlo.

viernes, 26 de febrero de 2016

29/2/16 en Caracas: 5 organizaciones sociales relatan sus experiencias de lucha y autonomía



Prensa PROVEA

El lunes 29.02.2016, las organizaciones: Sindicato de Trabajadores del Inces (Sintrainces); Comité de Derechos Humanos de La Guajira; Comité de Derechos Humanos de los Jubilados y Pensionados (El Comité); Organización Regional de Pueblos Indígenas del Amazonas (Orpia) y la Red LGBTI de Venezuela, relatarán sus experiencias de lucha en un evento que se realizará en el marco de un proyecto denominado “Sistematización de experiencias exitosas de participación comunitaria”.

Este proyecto que comenzó a desarrollarse en el mes de octubre 2015, tenía por objetivo sistematizar cinco experiencias exitosas en el ejercicio del derecho a la libre asociación y reunión por parte de organizaciones sociales venezolanas, incluyendo sus logros y obstáculos. Con ello, se espera contribuir a la preservación de la memoria histórica de cada una de estas iniciativas y sus beneficiarios directos e indirectos y a la promoción en el conjunto del movimiento popular venezolano, de la importancia de la organización y el ejercicio autónomo de las luchas en defensa de los derechos humanos.

El evento se llevará a cabo en la fecha indicada, a las 10:00 am., en los espacios del Foro XXI en el Centro Letonia de La Castellana en Caracas.

La invitación es abierta para todas las personas que quieran conocer y compartir estas exitosas experiencias de lucha y constancia en la defensa de derechos para todas y todos.

miércoles, 6 de enero de 2016

Opinión: Venezuela: El réquiem autonómico del bolivarianismo



Rafael Uzcátegui

Después de los hechos del “Caracazo”, una revuelta popular realizada en febrero de 1989 contra un programa de ajustes neoliberal cuya represión dejó 400 muertos, Venezuela transitó una década de conflictividad social que expresaba el agotamiento del modelo de gobernabilidad imperante. A partir de ese momento, la emergencia de una serie de actores y movimientos sociales hizo de la década de los 90´s años de tensiones por un cambio. 10 años después un militar, Hugo Chávez, hizo suyas estas demandas y ganó las elecciones nacionale. Las expectativas fueron enormes. Su primer gesto fue la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, que relegitimara todos los poderes y redactara una nueva Carta Magna. Su resultado fue una Constitución que, en materia social –más no económica-, incorporó muchas propuestas de iniciativas populares de base. En el año 2000 parecía que la presidencia de Hugo Chávez sería un gobierno de los movimientos sociales. Sin embargo, 15 años después, el balance es diferente: El proyecto bolivariano se ha convertido en un modelo de dominación sobre los movimientos sociales.

Esta es la hipótesis del presente texto: Si la Constitución de 1999 se mostró como la expresión de un nuevo pacto social basado en la subjetividad de los sectores excluidos del hacer político en Venezuela, el desmantelamiento, fragmentación e institucionalización de los movimientos sociales no permitió la materialización de dichas garantías y derechos. Como caso emblemático de esta afirmación citaremos la situación del movimiento indígena venezolano.

De la autonomía a la estatización

La Asamblea Constituyente apenas tuvo 4 meses para debatir el texto de una nueva Constitución para Venezuela. En esas discusiones, no sin conflicto, participaron la casi totalidad de líderes sociales y organizaciones forjadas al calor de las luchas populares de la década de los noventas. Muchas exigencias quedaron plasmadas en el texto constitucional. Diversos analistas afirmaron que esta Carta Magna era “altamente garantista en derechos sociales”. El propio presidente Chávez la calificó como “la mejor Constitución del mundo”. La perspectiva que queremos resaltar es que la parte social de este pacto[1] fue conquista de las luchas populares –y no una concesión del nuevo gobierno- que tenían, por lo menos, 15 años en Venezuela.

Este fue el clímax, pero paradójicamente también el requiem, del aspecto autónomo del movimiento popular y social que había llevado a Hugo Chávez al poder. A partir de ese momento se inició un proceso de cooptación estatal de las organizaciones, hasta sustituirlas por otras nuevas, que tienen como resultado que 16 años después ninguno de los derechos incluidos en la redacción de dicho texto ha sido materializado en la realidad. La razón es sencilla: No hay movimientos sociales que, mediante su propia agenda beligerante de reivindicaciones –independientemente si se identifican o no con el gobierno- exijan su cumplimiento.

miércoles, 7 de octubre de 2015

PIKTOCHART: Una herramienta que te puede ayudar a organizar tus propuestas

Piktochart es una herramienta gratuita de internet que puede ayudarte a difundir tus propuestas, por ejemplo aquí te dejamos algunas infografías que se realizaron con información del texto de  Rodolfo Montes de Oca, llamado EXIGIR: propuestas para la coyuntura.







¿Te gustaron?, pues ayúdanos a difundir estas ideas y lleva tus ideas a la red. Construye tu ecosistema de desobediencia en la red. 

lunes, 8 de septiembre de 2014

Opinión - Movimientos sociales: Control y protesta


Héctor Lucena

Con frecuencia se observan declaraciones condenatorias de la debilidad de la oposición partidista venezolana al gobierno bolivariano, sin embargo se deja de lado que la oposición no es sólo la que se ejerce vía partidos políticos, por lo que interesa reflexionar en torno a varios asuntos e interrogantes.

Empecemos por ponernos de acuerdo ¿que es la oposición?, y luego por considerar si es válida la tesis de la debilidad de la oposición. Al responder que es la oposición, esto lleva a verla en distintas perspectivas. Por un lado lo más convencional, como es verla sólo en términos de partidos políticos y sus dirigentes. Creo es lo que predomina, además los medios de comunicación han contribuido a verla en esos términos, por la mayor accesibilidad brindada en función de liderazgo y pertenencia a partidos políticos. Recién es cuando se brinda mayor accesibilidad a voceros de los movimientos sociales.

Pero la oposición al régimen va más allá de partidos políticos, sin necesidad de sugerir esta reflexión una invitación a la anti política. Es lo que exige mirar a otras organizaciones de la sociedad. Aquí es central tomar en cuenta la categoría movimientos sociales, que como es conocido refiere a grupos y acciones no formales que se expresan en la vida socio-política y económica, apuntando a presionar o sostener determinados cambios. Con el devenir del tiempo estos movimientos también adoptan mecanismos formales, sea por el interés estatal o de los propios movimientos.

Con lo expuesto importa entonces detenerse en analizar el peso y la fuerza de los movimientos sociales. Admitimos que existe una gama diversa de movimientos sociales en distintas esferas de la vida del país, ya sea en el mundo del trabajo -movimiento de los trabajadores y el movimiento cooperativo-, en el mundo de los estudiantes, así como en el de los campesinos, de las comunidades y vecinos, de las mujeres, de los derechos humanos, de ecologistas, de grupos étnicos, el movimiento LGBT, entre otros.

En nuestro país la mayoría de estos movimientos son de fecha reciente, salvó los tres primeros los restantes cuentan con pocas décadas o años de existencia. También es destacable mencionar que si bien estos movimientos han surgido de las propias comunidades, dos actores siempre han intentado cooptarlos, sea por una parte el estado y/o los partidos políticos. Este interés es una constante en la historia moderna del país, digamos que con la restauración democrática de 1958 hasta el día de hoy no ha habido cambios al respecto. 

Llegado al presente se advierte que los movimientos sociales mantienen su presencia y acciones en la vida del país, pero sin que ello hubiese sido determinante en las grandes decisiones de la vida nacional, cuando desviaciones y deformaciones se han hecho dominantes.

Mirando en perspectiva de 1957 para acá, las acciones de trabajadores y estudiantes se movilizaron para contribuir al derrocamiento del régimen autoritario de entonces, pero lo determinante fue la acción de los militares. Así ocurrió a lo largo de la convulsa primera mitad de la década del sesenta, los gobiernos constitucionales con el apoyo militar redujeron y controlaron las diversas protestas, y juntó a ellos buena parte de los movimientos de protesta de calle e insurreccional fueron cooptados. Ello permitió un gradual y sostenido control partidista y estatal de las manifestaciones y acciones de los movimientos sociales.

Pero años más tarde el agotamiento de la evolución política y económica, trajo de nuevo protestas abiertas como lo ocurrido en febrero de 1989, que no está del todo claro que ello haya sido una acción organizada por movimiento social alguno, claro que algunos a posteriori reclamaron su conducción u orientación, pero por supuesto sin convencimiento alguno.

Más auténtico fue lo realizado por el movimiento sindical -CTV-, que admitiendo haber sido desbordada por los acontecimientos de protesta, convoco a posteriori -mayo de 1989-, un paro nacional contra las políticas económicas del gobierno, pero que perdió su ímpetu y energía al plantearse desde el aparato partidista gubernamental -Buró Sindical de Acción Democrática- que el paro era contra la especulación y con ello diluyó el impacto de la convocatoria y la acción de protesta anti gubernamental En todo caso  fue una protesta cruentamente reprimida por el ejército.

Este escaso desarrollo de los movimientos sociales, tiene que ver con el hecho que el protagonismo contestatario surgiera del propio seno del órgano represor, como fueron los levantamientos militares de 1992, si bien no lograron sus propósitos, el devenir siguiente dejo más visible las debilidades del sistema político vigente, y una de ellas fue que no habían movimientos sociales autónomos y representativos para asumir los vacíos que la crisis política mostraba, planteando demandas y llevarlas a su destino. El camino quedo despejado para que una opción para entonces ajena a los movimientos sociales, asumiera el liderazgo y la victoria electoral que desplazó a los actores que ejercieron la tutoría de los controlados movimientos sociales del momento.

Con el advenimiento de la revolución bolivariana se plantea un renacer y expectativa de los movimientos sociales. Los que nuevamente vuelven a ser objeto de los intentos de la cooptación estatal y partidista, y he aquí el estado donde nos encontramos, la disyuntiva entre intervención y autonomía.

En lo que tiene que ver con el movimiento de los trabajadores, los intentos estatales de reducir su autonomía son constantes. Sin embargo la protesta laboral no deja de ocurrir. Así se puede ver en los registros del Observatorio de la Conflictividad Social, destacando que del año 2008 al 2013, se hicieron 16.297 protestas. De éstas, el 37% tuvo una causa laboral. Cuando se agreguen las que se acumularan en este 2014, es de asegurar que no bajará este porcentaje. Además la mayor contribución de las protestas laborales será contra el Estado, especialmente en su condición de patrono. 

Finalizando, los movimientos sociales se han lanzado a sus reclamos y acciones. Son mayormente manifestaciones de oposición a acciones, decisiones y políticas del estado. Si vemos la oposición solo en términos de partidos políticos no se aprecia lo que realmente ocurre en el país, es necesario verla además en términos que incluyan a los movimientos sociales.

[Tomado de http://hectorlucena.blogspot.com/2014/09/movimientos-sociales-y-las-demandas.html.]

viernes, 28 de marzo de 2014

Movimiento ambientalista venezolano y neo-extractivismo: la difícil resistencia


María Pilar García-Guadilla

[En dos artículos a publicar en ediciones consecutivas de El Libertario, se resumen a un formato periodístico algunas de las ideas desarrolladas ampliamente por la autora en el trabajo “Neo-extractivismo, Neo-rentismo y Movimientos Sociales en la Venezuela del Siglo XXI: conflictos, protestas y resistencia”, presentado en el XXXI International Congress of the Latin American Studies Association (LASA). Washington D.C (29 de mayo al 1 de junio de 2013).]

A pesar que el extractivismo viene ocasionando severos impactos negativos en la población más vulnerable y en los ambientes más frágiles y biodiversos del país, la acentuación de la económica extractivista es la clave de los planes de desarrollo económico y social del Socialismo del Siglo XXI cuyo principal mentor fue el Presidente Chavez. Por otra parte, la vieja discusión dentro de la izquierda sobre si la toma del poder es o no un requisito previo para la construcción de un proyecto de transformación social, ha fracturado a los movimientos sociales en Venezuela incluyendo el socio-ambiental: mientras que unos grupos opinan que el poder político es útil y necesario para cualquier proyecto de cambio social, otros advierten que dicho poder se opone a cualquier proyecto de la emancipación. Tristemente, quienes señalan que el poder es necesario han tendido a aliarse con la agenda y planes de desarrollo gubernamentales por lo que el extractivismo tiene defensores aun entre algunos antiguos activistas del movimiento ambientalista que hoy ocupan posiciones importantes en el gobierno. Esta fragmentación junto con la creciente polarización social y política y el bloqueo por parte de los medios de difusión tanto públicos como privados han debilitado y, en parte, desmovilizado al movimiento ambientalista venezolano quien enfrenta el reto de buscar estrategias de lucha más efectivas.

 Burócratas “ambientales” versus ambientalistas

Una parte importante del movimiento socio-ambiental existente antes de 1999 se desmovilizó al llegar al poder el presidente Chávez con el pretexto que la institucionalización de los derechos ambientales e indígenas junto con la existencia de un gobierno socialista, eran los garantes de tales derechos; en consecuencia, la prioridad era luchar por la revolución socialista y no por demandas o derechos específicos. Otros activistas se desmovilizaron incorporándose a la burocracia gubernamental y aceptando sin cuestionamientos las pautas y las políticas sancionadas por el gobierno; este hecho ha contribuido a inmovilizarlos en los conflictos entre el Estado y las organizaciones ambientales. Incluso, antiguos activistas han incursionado en la arena política como representantes del gobierno ante la Asamblea Nacional; este grupo piensa que el poder político es necesario para llevar a cabo las transformaciones que conduzcan al Socialismo del Siglo XXI aunque sea necesario sacrificar la autonomía. Además están quienes se han institucionalizado y se ocupan de ejecutar los programas ambientales del gobierno (tales como la siembra de árboles, educación ambiental, reciclaje de basura, instalación luces ahorradoras de la energía, etc.). A diferencia del movimiento ambientalista cuyas luchas y resistencia a los planes desarrollistas del gobierno parecen estar vetados por los medios de comunicación públicos y privados, los burócratas “oficialistas” que son el interlocutor privilegiado y la cara supuestamente “ambiental” de las políticas del gobierno, reciben amplia cobertura de estos medios de difusión.

jueves, 27 de marzo de 2014

Opinión y debate: Diversos ángulos de la protesta popular

Héctor Lucena
Se sigue mencionando que en el país existe un proceso de dialogo y paz. Sin embargo no participan en el mismo los principales actores de la controversia, a pesar que con más de un mes de protestas el país se mantiene con un funcionamiento dificultoso. Por supuesto que las autoridades, en esta época como en cualquier otra, son los últimos en reconocer la existencia de un clima problemático, que demanda iniciar procesos de dialogo conducentes a la búsqueda de soluciones.  Resiente que se trataría de una manifestación de debilidad gubernamental. Atribuye a lo sumo que se trata de una conspiración que responde a intereses extranjeros y que la minoría de quienes se incorporan a la protesta están siendo manipulados. Este tipo de percepción oscurece y restringe la capacidad de entender que quienes protestan deban ser escuchados y que han ser parte de un proceso de dialogo. Por el contrario el gobierno conversa con personalidades y entidades de poco peso en el desarrollo de estas manifestaciones agudas del conflicto abierto. Por ahora sólo le sirve para mostrar que si ha convocado a un proceso de dialogo que se mantiene activo, independientemente de la evolución del mismo y sus conexiones con los problemas que mantienen la protesta.
Los planteamientos de quienes protestan son diversos porque no son acciones que están siendo ejecutadas, por personas aglutinadas alrededor de una organización y liderazgo partidista o ideológico determinado. El componente social y colectivo que tiene mayor notoriedad en la protesta son los estudiantes y los jóvenes en general, pero también entre quienes protestan se observa a trabajadores dependientes e independientes, informales, desempleados, amas de casa, pequeños propietarios, jubilados, algunos de ellos como parte de movimientos sociales. Además buena parte de quienes estudian se ven obligados a tener alguna actividad laboral para ayudar a su propia formación, y aliviar la carga de los padres; entonces, no hay que perder de vista que los estudiantes reconocen que están en una etapa temporal, que ha de dar paso luego a la condición de trabajadores y de participar en la constitución de su propia familia.

sábado, 15 de febrero de 2014

Venezuela, febrero 2014: Empieza el calor



























Sofía Comuniello

Por estos trópicos donde carecemos de invierno gélido, a mediados de febrero comienza a ceder el clima más fresco que tenemos desde diciembre y se entra a la canícula propia de nuestras latitudes. Ahora, también se calienta el clima político-social, como se evidenció el martes 12 de febrero, cuando la conmemoración del Día de la Juventud (en recuerdo de un evento de la épica histórica del país) fue marcada por masivos actos de protesta en 16 ciudades, incluyendo una significativa manifestación en Caracas convocada por los estudiantes universitarios, que con 25.000-30.000 asistentes ha sido la movilización antigubernamental de calle más importante de tiempos recientes. Estas acciones contrastaron con la pobre demostración de fuerza que daba el oficialismo ese mismo día, pues apenas pudo proponer actos públicos en 3 ciudades, con un evento en Caracas del cual las cámaras fotográficas y de TV únicamente muestran tomas cerradas, pues las imágenes amplias serían vergonzosas para la propaganda madurista.

Hay que presentar el relato de los hechos y lo que los rodea, pues en la derecha política que es parte de la oposición y, muy especialmente, en la seudoizquierda autoritaria que está en el gobierno o lo $ecunda desde el exterior, se han tergiversado u ocultado muchas cosas. Lo que en verdad amplifica el impacto de esta jornada viene por lo que ocurre después que la marcha en Caracas cumpliese su recorrido y se había retirado el grueso de su asistencia. Un grupo apedreó la sede de la Fiscalía General de la República (organismo cuya titular ha sido fiel cumplidora al servicio del Estado en la criminalización de la protesta), lo que fue pretexto para que una violenta represión se desatase contra los que allí estaban, tanto a manos de los uniformados oficiales (Policía Bolivariana, Guardia Nacional, la policía criminal del CICPC y la policía política del SEBIN), como de sus oficiosos compinches paramilitares, encuadrados en los autodenominados “colectivos”. De esa acción, donde hubo uso discrecional de armas de fuego, resultaron tres asesinatos y al menos 40 heridos de bala. Vale resaltar que en los abundantes testimonios visuales sobre estos hechos – de amplio acceso vía Internet – quienes aparecen disparando han sido repetida y claramente identificados como agentes en servicio o como paramilitares, mientras que la propaganda oficial – cuando muestra “la violencia fascista” que atribuye a sus opositores – solo presenta a algunos jóvenes que gritan y arrojan piedras, en grotesca parodia de lo que argumenta el Estado de Israel para masacrar a infantes y adolescentes en Palestina.

Mención aparte cabe hacer de la acción de una de esas bandas armadas y “empoderadas” por el Estado, que en el Oeste de Caracas, con uniformes y armamento de grueso calibre en mano, esa jornada se dedicó a la cacería de quienes presumía como opositores, siendo una de sus víctimas el buen amigo de El Libertario y frecuente colaborador de nuestro blog Inti Rodríguez, además Coordinador de Medios en PROVEA, conocida ONG de Derechos Humanos. Fue secuestrado por dos horas, le golpearon con saña, lo amenazaron de muerte, extendiendo esa intimidación hacia su familia en  caso de hacer denuncia pública, y al final – para hacer constar su condición “robolucionaria” – le despojaron de dinero y pertenencias. Después que lo liberasen, “por ordenes de la superioridad”, se denunció este caso ante la Fiscalía General, que hará lo que acostumbra, por lo que Inti Rodríguez tiene que tomar previsiones por su seguridad pues sus agresores son guapos y apoyados. No se entienda lo dicho como sugerencia de pereza en la labor de la Fiscalía, que bien activa se ha mostrado por estos días para emprenderla contra los manifestantes opositores encarcelados y de justificar el despliegue represivo del régimen, lo que pudiera tener algo que ver con esas piedras estrellándose en la fachada de su sede.

Explicaciones que nada explican

La derecha reaccionaria proclama que es SU capacidad de convocatoria la que ha movilizado a la gente, que se marchó en respaldo de SUS posturas retrógradas, y que con esto se consolida el liderazgo de rancios oligarcas como Leopoldo López o María Corina Machado, suplantando al caduco Capriles Radonski y a la orientación socialdemócrata hasta ahora dominantes en la coalición electoral opositora, y quedando como únicos contendientes posibles del oficialismo.

El madurismo pinta un cuadro de protestas minoritarias que han sido sobredimensionadas por la “conjura mediática al servicio de la oposición y el imperialismo”, acusación chocante en un país con evidente y abrumadora hegemonía estatal en los medios de difusión. Como esa versión resulta demasiado tosca, se complementa o sustituye diciendo que quienes protestan lo hacen engañados o a las órdenes de la derecha fascista, adjetivo calificativo bastante curioso viniendo del gobierno más militarista y autoritario en nuestro proceso político reciente, con un culto al caudillo que en todo recuerda la idolatría al “Führer”, donde una crónica mitológica hecha y rehecha a la medida sustituye a la historia y pretende inculcarse como tal, que dispone de pandillas de matones callejeros al mejor estilo de las S.A. hitlerianas o los “squadristi” del fascio (¡hasta con uniforme negro, como los que secuestraron a I.R.!), para cuya dirigencia político-militar fue en cierto momento canónica la lectura de un discípulo del “Duce” como Norberto Ceresole, donde se quieren liquidar los sindicatos autónomos para suplantarlos por entes bajo control estatal, y un etcétera de coincidencias donde ni siquiera faltan los aspavientos antijudios.

Es imprescindible desmentir y desmontar ambas sartas de patrañas, complementarias no por casualidad. Quien haya asistido a la marcha y observado sin sectarismo lo que allí predominaba, fácilmente caía en cuenta que la orientación reinante no venía de alguno o varios partidos, pues la gente fue a expresar su profundo malestar por la situación que hoy se vive en Venezuela, la cual por conocida y comprobable no describiremos. Ese manifestante promedio tiene muy poco o nada que ver con una derecha cuyo discurso se centra en un anticomunismo de comiquita, con alma tan promilitarista y autoritaria como la de cualquier incondicional del oficialismo. De lo que se sabe desde otros lugares del país y por las redes sociales, el ánimo colectivo que expresa la gran mayoría es parecido. Alegarán los fans de Leopoldo o María Corina que, por ejemplo, hay un enorme sentimiento de rechazo a la “invasión castrocomunista cubana”, cuando lo cierto es que al venezolano de a pie le indigna lo que sucede con la Misión de salud Barrio Adentro no porque el personal asignado sea en muchos casos de “cubanos comunistas”, sino porque ese programa ha terminado siendo una desilusión, igual que en otros casos donde la presencia cubana es percibida como parte del fracaso gubernamental (construcción de viviendas, importación y distribución de alimentos, seguridad pública, suministro de productos médicos y farmacéuticos, energía eléctrica, etc.). Y no hablemos del enorme absurdo de acusar a la dictadura castrista de querer imponer el “comunismo” en Venezuela, cuando en la isla ahora mismo se trabaja a marchas forzadas por convertirse en un capitalismo al estilo chino o vietnamita.

En cuanto al madurismo, intenta repetir las mañas del Difunto Eterno Occiso Inmortal, con tan poca fortuna y evidentes chascos como poner al SubComandante SubSupremo en una cadena de TV la tarde del día en cuestión a prevenirnos dramáticamente del golpe de Estado proimperialista en marcha, además del compungido lamento por su “camarada de los colectivos” muerto de un disparo (después se ha sabido que proveniente de las armas de otro “colectivo”),  para que en la noche viésemos a Maduro en otra cadena disfrutando de un show que concluía con Gustavo Dudamel dirigiendo el Mambo entresacado del muy yanqui musical “West Side History”. La élite oficialista sigue vendiendo las parábolas de “la herencia de la IV República, la guerra económica, los complots del Imperio, la conjura mediática y el golpe de Estado cocinado por la derecha fascista”, intentando convencer en que ninguna responsabilidad les atañe en lo que hoy padecemos, situación que según ellos no es tan grave como creemos quienes lo vivimos y sentimos, pues la verdadera realidad es la Matrix de Socialismo del siglo XXI que muestran los medios de difusión al servicio del Estado.

Se acaba el Mambo y lo que viene es joropo

Pero los hechos son tercos. Lo que comenzamos a ver en estos días es el fatal resultado de la crítica situación que nos queda como herencia tras 90 años de capitalismo petrolero, donde para colmo de males hemos tenido una fase terminal brutal con estos 15 años en que la ebriedad rentista llegó a sus extremos, con los ingresos petroleros más altos de nuestra historia sometidos al peor despilfarro y saqueo que quepa imaginar. Un desenlace así, que ya anunciaron en la década de 1970 J.P. Pérez Alfonzo y Domingo Alberto Rangel (por lo que se les motejó como “profetas del desastre”), resultaba inevitable al continuarse con el modelo de economía extractivista, con un Estado que consolida su rol hegemónico en tanto parásito privilegiado de la renta generada por los hidrocarburos y una sociedad que, a su vez, se torna en mero comensal que participa del festín que el Estado provee, si hay con qué. Lo más infame en el saldo del régimen bolivariano es que, contando por mucho tiempo con recursos financieros ingentes y con circunstancias político-sociales muy favorables, no supo ni quiso hacer cambios reales permanentes a favor de la población, al menos en una escala que se comparase a lo hecho por algunos de sus predecesores, pues se hundió en el pantano del rentismo y el extractivismo, encubriendose con verborrea seudosocialista y demagogia clientelista. La limitada extensión de estas líneas impide detallar esa comparación, pero basta con ver lo mucho que sobre ello ha difundido El Libertario, y lo que recoge el libro Venezuela: la revolución como espectáculo de R. Uzcátegui, para tener evidencia verificable de ese colosal fracaso.

Ni por un momento se crea que esa oposición de políticos electoreros, sea la derecha de “gente bien” o la socialdemocracia de demagogos que no consiguieron puesto – o perdieron el pasaje – en el portaviones chavista, hubiese sido o sería para el futuro una conducción muy distinta. También están comprometidos hasta el tuétano con el rentismo extractivista y, quien no lo crea, vea la experiencia de cuando fueron gobierno, en especial luego de la crisis post-viernes negro de 1983, y además recorra tanto su experiencia al mando de gobiernos regionales y locales en tiempos recientes como lo que expresan en su propuesta de país, al menos esos pocos que osan incursionar en tal tema con un mínimo de sistematización y sin quedarse en generalidades.

Para la gente que ahora se calienta y sale a la calle, también para los que hasta hace poco tuvieron esperanzas en el legado de Chávez pero ven desvanecerse sus ilusiones, las propuestas de salida tienen que ser distintas a lo que ofrecen esos politiqueros. Desde El Libertario también se ha abundado en asomar alternativas, así que invitamos a conocerlas y a tenerlas en cuenta para orientar la acción en los movidos tiempos que se anuncian. Están tanto en nuestro periódico y otros impresos, como en lo que divulgamos vía Internet y las redes sociales.


miércoles, 8 de enero de 2014

Opinión: Desabastecimiento y conflictividad


Héctor Lucena

Una de las razones de la conflictividad social en el 2013 fue el desabastecimiento, y con ello se han manifestado reacciones extremas de malestar. Una de sus manifestaciones, los saqueos han ocurrido más bien con productos icónicos del comportamiento consumista y no de bienes de primera necesidad. En función de este problema y de su perspectiva, se plantea el siguiente análisis.

Empezaríamos por un hecho real de desabastecimiento de productos esenciales -lo confirman los informes del BCV-; luego, un discurso oficial de la existencia de una guerra económica, señalando que los instigadores y culpables son los empresarios, pero especialmente los comerciantes, o aquellos que tienen influencia en la cadena de comercialización de bienes.

Si bien el desabastecimiento tiene explicaciones muy distintas cuando proceden de los propios empresarios del comercio, ya que si bien están los importadores con divisas subsidiadas, generalmente la amplia mayoría son compradores de los anteriores o de los fabricantes, o incluso también los hay quienes importan con dólares libres. Pero sin duda, a nivel popular el discurso oficial es el que se ha impuesto. Es una historia larga la de los márgenes de ganancia en el comercio venezolano, que da lugar a la poca credibilidad en el comercio justo. Por otro lado, las incertidumbres del que instala o administra un negocio privado en tiempos de socialismo no es un problema menor. Solo es a nivel de clases medias en donde los razonamientos empresariales tienen discreta acogida.

Conflictos sociales y crisis económica en Venezuela


Observatorio Venezolano de Conflictividad Social

En los últimos seis años, el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social registra un crecimiento progresivo de las protestas en el país, en su mayoría ligadas a la falta de atención gubernamental. Marco Ponce, coordinador de la organización, señaló que los conflictos se orientan hacia la solicitud de derechos laborales, vivienda, seguridad ciudadana, justicia, derechos políticos y exigencias educativas.

En el caso de los trabajadores, que repuntan en el ranking de conflictividad, las demandas tienen que ver con reivindicaciones laborales. Ponce recordó que esto tiene que ver con la falta de discusión de unos 300 contratos colectivos. “Lo que han pedido los trabajadores no es más que cumplir con los compromisos como contratos, pago de deudas, cálculos razonables”, detalló.

De acuerdo al Observatorio de Conflictividad, la protesta ha venido creciendo desde 2007, no obstante, desde 2010 se han ido agudizando las acciones, al pasar de dos mil protestas a cinco mil anuales. El balance preliminar de 2013 apunta a que serán menores las manifestaciones con respecto a los últimos tres años. El portavoz de la organización explicó que esto tiene que ver con una reducción de las protestas en los primeros meses del año, producto del estado de salud del entonces Presidente Hugo Chávez y su posterior fallecimiento. En el primer semestre, en el Observatorio de Conflictividad contabilizaron 1.687 protestas, 31% menos que en el primer semestre 2012, cuando fueron 2.442.

Precisó que después de mayo del año pasado los trabajadores retomaron las calles y no ha cesado porque no existe una voluntad política para atender las necesidades de los trabajadores y tampoco existen las políticas públicas acordes con la masa laboral.

Ponce sostuvo que la problemática de la economía no se ha resuelto y en ese sentido la conflictividad en 2014 va a ser inevitable, al recordar que está previsto un aumento de precio de las tarifas eléctricas, la gasolina y un ajuste cambiario. “Nosotros aspiramos a que el Gobierno pueda tomar medidas efectivas, que permitan darle respuesta a la población. Lamentablemente hemos visto solo medidas efectistas, como el caso de las inspecciones para garantizar los precios justos, pero no medidas de fondo que vayan a fortalecer la economía”, enfatizó.

Advirtió que mientras se mantenga la misma actitud las consecuencias se van a reflejar en el descontento ciudadano. El coordinador del Observatorio de Conflictividad consideró que la ejecución de cualquier plan debe tomar en cuenta a todos los sectores. Recomendó al Gobierno sentarse en una mesa de diálogo con los trabajadores para discutir los contratos, revisar sus necesidades y repetir esta acción con cada uno de los sectores sociales.

sábado, 6 de abril de 2013

Hacia un cementerio de consejos comunales y comunas

Prof. Oscar Bastidas Delgado (UCV)
 
Chávez no se preocupó por lo local pero, cuan militarista, si por fortalecer su Estado centralista y de control social. Eliminó las juntas parroquiales, postergó las elecciones de concejales y alcaldes, tuvo una cadena de fracasos en la economía productiva popular: Sistemas de Aldeas Rurales Auto Organizadas Sustentables (Saraos); gallineros verticales de Merentes; cultivos hidropónicos intensivos traídos por la Universidad Agraria de La Habana; Fundos Zamoranos; Núcleo de Desarrollo Endógeno (Nudes); Empresas de Producción Social diseñadas por burócratas de escritorio de PDVSA; Empresas Socialistas que no remuneran a sus trabajadores y en su mayoría paralizadas; supuesta cogestión en la que el gobierno - patrono capitalista se reservó el 51% de las acciones de las empresas estatizadas; Empresas de Propiedad Social; y consejos comunales con el exabrupto de cooperativas de ahorro y crédito como sus bancos; más unas comunas rechazadas en el Referéndum 2007.
 
Ese fracaso fue acompañado por un andamiaje burocrático sin clara política: Ministro de Estado para el Desarrollo de la Economía Social para un Merentes que no había visitado una cooperativa (Nov. 2002); Misión Vuelvan Caras, luego Ché Guevara, 2007; y cuatro ministerios: de Economía Popular (Minep) y el de Desarrollo Endógeno (ambos de Sept. 2004), Economía Comunal (2007), y Comunas y Protección Social (2009). Resultado: Chávez tuvo su cementerio de cooperativas, el mayor del mundo.
 
Causas del fracaso: 1.- Politización al exhortar a los círculos bolivarianos a constituirlas; 2.- Incomprensión de la dimensión empresarial cooperativa; 3.- Oficialista con cooperativas de familiares y amigos para obtener contratos; 4.- Financiamiento a fondo perdido, con fines políticos y comisiones bajo mesa; 5.- Subestimación del potencial humano, de la formación y la capacitación, pensando que con billete era suficiente. Chávez tuvo la osadía de acusar las cooperativas de capitalistas, cuando las capitalistas falsas y de maletín eran las suyas.
 
Esas razones subsisten. Sus herederos parecieran no comprender de fracasos y continúan imponiendo modelos desde arriba, excluyendo a quienes no simpatizan con el régimen, y manipulando con miedo la población. La Ministra para las Comunas afirma ante sus funcionarios que “el norte de la revolución son las comunas” y las “cooperativas deben ser enfrentadas”. Le respondemos: Un gobierno que impone modelos no solo desconoce las fortalezas del pueblo para autoorganizarse sino desaprovecha los “poderes creadores del pueblo” resaltados por Nazoa. Ministra: Usted olvida, al igual que Chávez, que el Estado está obligado a impulsar, fomentar y proteger las organizaciones populares genuinas como las cooperativas; usted olvida que su gobierno sobrevive gracias a su capitalismo salvaje de Estado, a su capitalismo consumista (70% de lo que comemos es importado), y a su modelo burocrático – militarista; en ese contexto comprendemos su posición pero no la compartimos. Ministra: Cooperativismo es democracia en marcha, todo lo contrario de lo que usted y este régimen impulsa.
 
 

miércoles, 8 de junio de 2011

Contra la criminalización de las luchas sociales por parte del Estado.

Movimientos chavistas de base, se movilizan contra la criminalización de las luchas sociales por parte del Estado.

Bajo los lemas “Con Chávez, pero contra el burocratismo” y ¡No al Sicariato, la Impunidad y la criminalización de luchas sociales! campesinos, pobladores, comunicadores populares, trabajadores y colectivos marcharon hasta la Fiscalía y la Asamblea Nacional.

Según la Web oficial Aporrea los convocantes fueron la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora (FNCEZ y FCSB), también la CANEZ, el Movimiento de Pobladores (CTU, Pioneros, Ocupantes, Red de Inquilinos, Conserjes...), la Asociación nacional de Medios Comunitarios, Libres y Alternativos (ANMCLA), Marea Socialista y la Unión Nacional de Trabajadores) y más de 80 agrupaciones, además de las que se sumaron a la manifestación.

Pintas y gritos sobre la “defensa de la revolución y de apoyo al presidente Chávez”, “contra el burocratismo”, “la censura de la crítica revolucionaria”, “por el control popular de los medios Estatales” y “contra la entrega de revolucionarios a Juan Manuel Santos y el Estado Colombiano”

En el portal gubernamental se puede leer “Una vez más se entregaron los casos y casos en la Fiscalía, que cada vez aumentan y aumentan”. “El Estado se muestra desbordado e incapaz de responder con la celeridad que amerita este tipo de ofensiva de la contrarrevolución, que asesina y pretende liquidar físicamente a los movimientos, desarticularlos y detener sus luchas”... “Estado ineficiente frente a los crímenes contrarrevolucionarios, tiene en su seno instituciones y burócratas que se prestan con mucha mayor eficiencia para hostigar, criminalizar y castigar a los luchadores obreros, campesinos y populares de la revolución, en complicidad con los capitalistas, terratenientes y mafias, y lo que es aún más lamentable; junto a jefes, directores o gerentes "rojos-rojitos" de empresas estatales y Ministerios que utilizan prácticas capitalistas y ajenas a la democracia participativa y protagónica”.

…“mientras son diletantes en hacer justicia para el pueblo, sin detener a los autores materiales e intelectuales de asesinatos y atropellos, cooperan con la criminalización y judicialización de las luchas campesinas, obreras, populares o indígenas, razón por la cual hay y ha habido dirigentes y luchadores sociales presos, sometidos a procesos judiciales o a régimen de presentación en tribunales. Así se prolonga por dentro de la revolución la sesgada "justicia" de clase del capital, de los corruptos y de los terratenientes, por encima de la justicia del pueblo. Esto debe cambiar para salvar este proceso revolucionario de semejante amenaza”.

Con Información tomada de: http://www.aporrea.org/trabajadores/n182471

sábado, 26 de febrero de 2011

Para el debate: 27F ebrero. PROHIBIDO OLVIDAR.









Rafael Iribarren


Cuando “bajaron los cerros”

Durante 20 años de impunidad; gracias a COFAVIC el Caracazo no se ha olvidado. Y sigue siendo prohibido olvidarlo desde que, como ahora, la manipulación mediática chavista trata de torcer la historia para invocarlo como el origen socio-histórico del militarismo actual.

No se olvida que mundialmente fue el primer rechazo popular de masas al “Consenso de Washington”, a la implementación imperialista de los Programas de Ajuste Macroeconómicos impuestos a los gobiernos de la periferia del capitalismo a través del FMI y el BM

Tampoco se olvida que fue un rechazo masivo popular, “bajaron los cerros”, contra un puntofijismo ya en quiebra, agotado; contra el hambre la exclusión y precarización crecientes a que desde los setenta empujó a cada vez mas millones de venezolanos.

Y no puede olvidarse que aunque formalmente fue solo “un estallido social”, una gran “arrechera nacional” sin orientación ni metas, cierto; un impulso sin propósito; tuvo sin embargo el profundo contenido político de ser la primera gran confrontación nacional de la gente, de los excluidos contra el Poder; que marcó el inicio del fin del régimen puntofijista y del partidismo; y dividió en antes y después la historia política nacional iniciando el tiempo actual en que la gente es el protagonista político principal.

El primer PLAN AVILA de CAP

Igualmente tampoco se olvida, que siendo la primera vez que se implementó el PLAN AVLIA decretado por Carlos Andrés Pérez; presidente civil, cierto; fue ejecutado sin insubordinación ni disidencias conocidas; con saña sin precedentes por las FFAA, hoy FANB, bajo el comando directo del ministro de la defensa y del Alto Mando militar de entonces.

Ni que aquella ejecución, por los militares, del PLAN AVILA, resultó en la mayor masacre de nuestra historia y quizás del continente; documentada en 341 expedientes instruidos por COFAVIC y paralizados en la FGR sobre 437 victimas identificadas de un estimado de 600; víctimas y expedientes objetos de una impunidad continuada de 20 años de seis gobiernos civiles y militares.

Y menos ahora, puede olvidarse el Carachazo, cuando el chavismo manipula la pretensión de reducir todo a que siendo Pérez quién decretó el PLAN AVILA fue el responsable único de aquella masacre; soslayando la actuación en su ejecución de decenas de miles de efectivos de tropa bajo el mando operacional de centenares de oficiales medios y altos que los comandaron. O sea que, aquel ensañamiento sin límites habría sido obra solo de un civil; de Pérez, su responsable y autor intelectual y material; sin responsabilidad de ningún militar, ni siquiera de la oficialidad media ni siquiera del ministro y el Alto Mando de entonces que lo comandaron; que ejecutaron el decreto presidencial con saña sin que le temblara el pulso.

Oficiales medios que luego fueron altos.

Aunque tiene que haberlo, no se conoce el mapa de distribución y escenarios de actuación de los miles de efectivos movilizados y de la identificación y ubicación de los oficiales medios que comandaron la masacre; mayores capitanes y tenientes de entonces que luego ascendieron y que hoy, luego de 20 años, han sido y algunos aún son altos oficiales activos; algunos, incluso reincorporados luego de haber sido dados de baja.

¿Dónde estuvieron los COMACATES en El Caracazo?

Y en el desconocimiento que se tiene del mapa de ubicación y de los listados de los oficiales que comandaron los soldados que entonces masacraron al pueblo venezolano, se desconoce también, obviamente no se ha permitido conocer, la ubicación y actuación, entonces, de quienes luego fueron los COMACATES del 4F; en cuyas consignas y programas golpistas, no hubo referencia alguna al 2F, al Carachazo, de tan solo cuatro años atrás y en el cual ellos, oficiales medios como eran, inevitablemente estuvieron involucrados como actores concretos.

Así como tampoco, con la paradoja que significa la pretensión de legitimar el militarismo chavista, con la insurrección masacrada que fue El Caracazo; por parte de la FANB, ya diez años Chávez en el Poder y al Mando, como institución oficialmente no ha habido la menos expresión de reconocimiento de su responsabilidad y culpabilidad en la masacre ni ha tenido actitud alguna de constricción ni disposición a determinar culpabilidades y sancionarlas.

El PLAN AVILA de Chávez

Igual es prohibido olvidar que el 11 abril del 2002 también se decretó el PLAN AVILA; esa vez por Chávez, un militar; cuya implementación hubiera resultado en otra masacre igual o peor que la del 27F; de no haberse dado la insubordinación que en esa fecha sí se dio como en aquel entonces, nó; de los altos mandos militares negados a su ejecución. Siendo por cierto tal insubordinación ante la disposición chavista a otra masacre, la única señal conocida hasta ahora de que en las FANB había y hay alguna conciencia de lo que significó El Caracazo y la culpabilidad que esa masacre carga en la conciencia de los militares venezolanos, de entonces y de hoy; culpabilidad activa y potenciada por 20 años de silencio cómplice e impunidad; de 10 años de silencio complicidad e impunidad de los tres gobiernos civiles de Pérez Velásquez y Caldera, sí; pero también de los 10 años de los tres gobiernos militares de Chávez.

Ser gobernado es...

Charla: El Anarquismo en América Latina

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