El Fuelle - periódico de las Juventudes Libertarias en la península ibérica
[Nota de El Libertario: con una mezcla de mala fe y desinformación, vemos cómo se siguen calificando de "anarquistas" a las guarimbas, expresiones violentas de la protesta popular hoy en Venezuela. Para aclarar las cosas, reproducimos lo esencial de un texto donde se deja claro que la acción anarquista no es para nada sinónimo de uso continuado y privilegiado de la violencia.]
La asociación de la Acción Directa y la Propaganda por el Hecho, con la violencia se encuentra institucionalizada en la sociedad. Institucionalizada no solo porque políticos y medios de comunicación se empeñen en asociar ambos términos – siendo solo los últimos los capaces de tener éxito en su tarea -, gratificantemente, para ellos, apoyados por ordas de estúpidos que esperan ver nacer la revolución entre dos contenedores en llamas. No. Se encuentra institucionalizado en la medida en que la Real Academia (R.A.E.), historiadores, grupos editoriales “serios”, etc. toman y presentan al anarquismo en general, o a la Acción Directa por ejemplo, como conceptos hermanados con la violencia. A nuestro modo de ver las consecuencias de ésto son mucho más graves, a los políticos nadie nadie los escucha ya – al menos para bien -, la labor de los mass media en ocasiones llega a resultar contraproducente – como está sucediendo con el término antisistema, nuevos diablos del S.XXI que consiguen el apoyo de pérfidos ciudadanos poseídos -, pero si quien lo dice es la R.A.E., Stanley Payne o la editorial Vincens Vives será que es verdad.
Pero si nos duele tal visión por parte de aquellos de los que poco o nada podemos esperar ¿Cuánto más no ha de dolernos la errónea interpretación que se da a ambos términos, en innumerables ocasiones, por parte de nuestros propios compañeros – o pseudocompañeros -? Por parte de aquellos que debieran combatir con toda su voluntad el manipulado discurso del sistema, tratando de hacer ver que en realidad Acción Directa y Propaganda por el Hecho son lo que son y no lo que otros, lo que la burguesía, lo que el estado, quieren que sea. Esos “compañeros” que familiarizan la violencia en sus más distintas formas con nuestro quehacer diario, ligándola y haciéndola intrínseca, inseparable, de la Propaganda por el Hecho y la Acción Directa – y por ende del anarquismo -, flaco favor le hacen a la idea que pretenden defender, pues justifican y acaban convirtiendo en realidad lo que en origen no es más que una mala mentira. Este fetichismo de la violencia – tanto pasada como presente – en el que muchos, aunque sean una minoría, se recrean contribuye a falsear la historia otorgándole un protagonismo en la idea libertaria y en el movimiento que nunca ha tenido. Por todo ello queremos contribuir, con las siguientes líneas, a mostrar, definir y difundir lo que son estos dos bellos conceptos que distan, y mucho, de ser unas acciones violentas y destructivas. Nada más lejos de la realidad, Acción directa y Propaganda por el Hecho, son dos conceptos constructivos, creadores y no violentos.
[Nota de El Libertario: con una mezcla de mala fe y desinformación, vemos cómo se siguen calificando de "anarquistas" a las guarimbas, expresiones violentas de la protesta popular hoy en Venezuela. Para aclarar las cosas, reproducimos lo esencial de un texto donde se deja claro que la acción anarquista no es para nada sinónimo de uso continuado y privilegiado de la violencia.]
La asociación de la Acción Directa y la Propaganda por el Hecho, con la violencia se encuentra institucionalizada en la sociedad. Institucionalizada no solo porque políticos y medios de comunicación se empeñen en asociar ambos términos – siendo solo los últimos los capaces de tener éxito en su tarea -, gratificantemente, para ellos, apoyados por ordas de estúpidos que esperan ver nacer la revolución entre dos contenedores en llamas. No. Se encuentra institucionalizado en la medida en que la Real Academia (R.A.E.), historiadores, grupos editoriales “serios”, etc. toman y presentan al anarquismo en general, o a la Acción Directa por ejemplo, como conceptos hermanados con la violencia. A nuestro modo de ver las consecuencias de ésto son mucho más graves, a los políticos nadie nadie los escucha ya – al menos para bien -, la labor de los mass media en ocasiones llega a resultar contraproducente – como está sucediendo con el término antisistema, nuevos diablos del S.XXI que consiguen el apoyo de pérfidos ciudadanos poseídos -, pero si quien lo dice es la R.A.E., Stanley Payne o la editorial Vincens Vives será que es verdad.
Pero si nos duele tal visión por parte de aquellos de los que poco o nada podemos esperar ¿Cuánto más no ha de dolernos la errónea interpretación que se da a ambos términos, en innumerables ocasiones, por parte de nuestros propios compañeros – o pseudocompañeros -? Por parte de aquellos que debieran combatir con toda su voluntad el manipulado discurso del sistema, tratando de hacer ver que en realidad Acción Directa y Propaganda por el Hecho son lo que son y no lo que otros, lo que la burguesía, lo que el estado, quieren que sea. Esos “compañeros” que familiarizan la violencia en sus más distintas formas con nuestro quehacer diario, ligándola y haciéndola intrínseca, inseparable, de la Propaganda por el Hecho y la Acción Directa – y por ende del anarquismo -, flaco favor le hacen a la idea que pretenden defender, pues justifican y acaban convirtiendo en realidad lo que en origen no es más que una mala mentira. Este fetichismo de la violencia – tanto pasada como presente – en el que muchos, aunque sean una minoría, se recrean contribuye a falsear la historia otorgándole un protagonismo en la idea libertaria y en el movimiento que nunca ha tenido. Por todo ello queremos contribuir, con las siguientes líneas, a mostrar, definir y difundir lo que son estos dos bellos conceptos que distan, y mucho, de ser unas acciones violentas y destructivas. Nada más lejos de la realidad, Acción directa y Propaganda por el Hecho, son dos conceptos constructivos, creadores y no violentos.





