Por Nuria García, Investigadora sobre Venezuela de Amnistía
Internacional.
Las calles de Venezuela están casi irreconocibles.
Las escenas de violencia que tuvieron lugar en el contexto
de las protestas que coparon el país hace apenas unos meses parecen haber
quedado atrás.
Pero el trágico impacto de la escalada de violencia y violaciones
a los derechos humanos que dejaron un saldo de 43 muertos y más de 800 heridos
sigue latente en cada rincón del país.
Durante mi más reciente visita a Venezuela, tuve la
oportunidad de hablar con algunas de las personas que sufrieron en carne propia
aquellos abusos y que todavía reclaman justicia.
Entre ellos está Ghina, la esposa de Guillermo Sánchez, una
de las personas que perdieron la vida durante las protestas.
Guillermo murió el 12 de Marzo en un hospital de la ciudad
de Valencia – la tercera más grande del país – una hora después de que un grupo
de civiles armados le dispararan y golpearan brutalmente. Guillermo estaba
regresando a su hogar después de pintar la casa de su madre.