Marcelo Colussi
* El de las pandillas es un fenómeno urbano, pero con raíces en la exclusión social, en la huida de masas rurales de la pobreza crónica y de la violencia capitalista.
* El de las pandillas es un fenómeno urbano, pero con raíces en la exclusión social, en la huida de masas rurales de la pobreza crónica y de la violencia capitalista.
Para situar el problema: En algunos de los países del istmo centroamericano (Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua en menor grado) desde hace ya unos años, y en forma siempre creciente, el fenómeno de las pandillas juveniles violentas ha pasado a ser un tema de relevancia nacional. Se trata de un fenómeno urbano, pero que tiene raíces en la exclusión social del campo, en la huida desesperada de grandes masas rurales de la pobreza crónica y de la violencia de las guerras internas que estos últimos años asolaron la región.
Estas pandillas, surgidas siempre en las barriadas pobres de las ciudades cada vez más atestadas y caóticas, son habitualmente conocidas como "maras" –término derivado de las hormigas marabuntas, que terminan con todo a su paso, metáfora para explicar lo que hacen estas "mara-buntas" humanas–. Las mismas, según la representación social que se generó estos últimos años, han pasado a ser el "nuevo demonio" todopoderoso. Según el manipulado e insistente bombardeo mediático, son ellas las principales causas de inestabilidad y angustia de estas sociedades, ya de por sí fragmentadas, sufridas, siempre en crisis; es frecuente escuchar la machacona prédica que "las maras tienen de rodilla a la ciudadanía".

