CORREPI [Coordinadora Contra
(Punto -6 extraído del Boletín informativo nº 647, 01.03.12)
El 22 de febrero, en la estación terminal de Once del
ferrocarril Sarmiento, se desató el horror que muchos venían denunciando que
iba a ocurrir. El choque del tren que dejó como saldo 51 muertos y más de 700
heridos. Los medios caracterizaron como “Tragedia de Once” lo que fue otro
crimen social, perpetrado por la triple alianza antiobrera de la patronal, el
Estado y la burocracia sindical, con la actuación especial, que nunca falta, de
la policía. Mostrando su desprecio por el pueblo, ni siquiera se preocuparon en
revisar el tren completamente para constatar que no hubiera más víctimas
atrapadas, lo que, de todos modos, no impidió que la ministra de seguridad
Nilda Garré los felicitara por las tareas de rescate.
Cuando se desencadenó la furia popular, luego de que
finalmente se encontrara el cuerpo sin vida de Lucas Menghini Rey, desaparecido
por casi tres días, la represión no se hizo esperar, ya que para ello sí son
expertos. Desalojaron con gases lacrimógenos y palazos a todos los que estaban
en la estación expresando su bronca, la bronca que siente el pueblo, que es el
que siempre pone los muertos.
