Por Rafael Iribarren
Forzar a Chávez a retirar su LEU fue un acto y un triunfo políticos, de poder de los universitarios; pero la dirigencia universitaria despolitizò la confrontación al concentrarse en lo reivindicativo; y la huelga de hambre la despolítizó mas aún al reducir la confrontación a apelar a la emocionalidad social. La universidades al concentrarse en lo reivindicativo perdieron la ocasión de continuar acorralando al autoritarismo forzándolo a debates políticos
Forzar a Chávez a retirar su LEU fue un acto y un triunfo políticos, de poder de los universitarios; pero la dirigencia universitaria despolitizò la confrontación al concentrarse en lo reivindicativo; y la huelga de hambre la despolítizó mas aún al reducir la confrontación a apelar a la emocionalidad social. La universidades al concentrarse en lo reivindicativo perdieron la ocasión de continuar acorralando al autoritarismo forzándolo a debates políticos
.-* El triunfo político universitario sobre el autoritarismo
En diciembre los universitarios pusieron contra la pared al autoritarismo militar chavista forzándolo a retirar la LEU mandada a aprobar entre la media noche y los gallos del 23 navideño en la presunción de que no habría reacción ni costo político importantes. La reculada oficial fue una derrota política resultado de una confrontación de poder; de la confrontación entre el contrapoder social constituido en parte por los universitarios, y el poder autoritario hoy concentrado en Chávez. El contenido político de ella lo expresó la hermosa consigna “me cago en tu ley”. Claro que se trataba de la autonomía, del presupuesto, de las normas de ingreso, de la llamada “democratización” universitarias, etcéteras; pero la esencia de la reacción antiautoritaria contenida en dicha consigna, se concretaba más aún en el implícito “me cago en ti no tenemos miedo y te enfrentaremos en la calle”. Un acto político, de poder; ante el que Chávez no solo tuvo que aparecer dispuesto al debate; sino que en concreto y dramáticamente sacó vergonzosamente al perro de presa E Ramírez que meses atrás puso como ministro de educación universitaria precisamente para llevar adelante la promoción y aprobación e implementación de dicha LEU.
El triunfo que fue la echada atrás de la LEU un acto de Poder; sorprendió al autoritarismo que sintiéndose sobrado durante semanas venía haciendo aprobar de a dos y tres diarias, decenas de leyes; sin reacción concreta salvo la mediática; y que junto mostrar su debilidad e inconsistencia; lo colocó en la circunstancia, como a los sectores universitarios y profesionales y en general a todo el país, de debatir consistentemente y a fondo mas allá y además de lo circunstancial, la vinculación de la Universidad y el País, las relaciones de poder determinantes de la dinámica de dicha vinculación.

