Jazmín Bazán
El 8 de enero de 1896, un grupo de comunistas anárquicas decretó: “Salimos a la lucha sin Dios… y sin jefe”. Lanzaban así La voz de la mujer, un proyecto ambicioso, que marcó un hito ineludible en la búsqueda de emancipación femenina en el país y en el periodismo feminista (aunque no se definiera de esa forma). De sus páginas -que hoy cumplen 125 años- nació una frase repetida en marchas y pancartas hasta el día de hoy: “Ni Dios, ni patrón, ni marido”.
“Hastiadas ya de tanto llanto y miseria, (…) hastiadas de pedir y suplicar, de ser el juguete, el objeto de placeres de nuestros infames explotadores o viles esposos, hemos decidido levantar nuestra voz en el concierto social y exigir, exigir decimos, nuestra parte de placeres en el banquete de la vida”, expresaban las autoras en el artículo inaugural de su primera publicación. De esta forma, marcaban tres objetivos: deshacerse del tutelaje económico, marital y social.

