Por Morelia Morillo
En El Paují, una
comunidad mixta, de indígenas y no indígenas, ubicada al sureste del municipio
Gran Sabana, en Venezuela, se discutió recientemente si la tarea de encender y
apagar la planta eléctrica del pueblo ameritaba de un pago mensual de Bs. 8000
para el encargado.
Algunos
argumentaban que el monto casi duplica el mínimo nacional (de Bs. 4889,11 a
partir del 1 de diciembre de 2014, luego de que se oficializara un incremento
de 15%) mientras que otros garantizaban que sólo así conseguirían quien se
encargara de activar y desactivar el generador.
Y precisamente,
a propósito de esta disyuntiva y de otras muy similares, las participantes de
la Fundación Mujeres del Agua reflexionaban acerca de que en la comunidad es
casi imposible dar con alguien para que trabaje en labores de construcción, de
limpieza o de mantenimiento de áreas verdes puesto que la mayoría de los
hombres y mujeres prefieren ir a la mina.
Entre los
compradores de oro un gramo del codiciado metal amarillo se valora actualmente
en Bs. 2000 a Bs.3000, luego de una picada aparentemente impulsada por los
precios internacionales.