Facundo Ferreirós
I.
Hace un tiempo vi un documental sobre los procesos de autonomía de campesinos del Valle del Cauca, Colombia, en el que un joven campesino establecía categóricamente que “el campesino debe ser un campesino integral (…) debe producir hortalizas, debe producir frutas, debe producir los lácteos, procesarlos, inclusive las frutas, procesarlas, hacer sus mermeladas, sus vinos, producir café, transformarlo, comercializarlo. El campesino que va a poder sobrevivir a esta arremetida es el campesino que es integral, el que piensa, el que vive esa economía para ganar autonomía”[1]
¿Y en las ciudades? ¿Cómo recuperar la integralidad y ganar autonomía? ¿Cómo volver a reunir los múltiples pedacitos en los que fragmentaron, individualizaron, y corrompieron nuestras subjetividades, para controlarnos, homogeneizarnos y normalizarnos? ¿Cómo hacer de esto un proyecto político?
