Peter Costantini
A finales del siglo 19 el ambicioso proyecto que durante tres siglos acariciaron reyes y magnates, construir un canal interoceánico en Nicaragua, estuvo a punto de hacerse realidad. Fue hasta 1902 que grupos de presión interesados lograron convencer al Congreso de Estados Unidos que el canal se construyera en Panamá. Poco más de un siglo después, en 2012, durante un viaje a China, Laureano Ortega Murillo, encontró a Wang Jing, un empresario de las telecomunicaciones. Aunque el hijo del Presidente de Nicaragua y el millonario chino no tenían ninguna experiencia en construcción de infraestructuras, algunas informaciones indican que en ese encuentro Wang lanzó la idea de que él haría posible que finalmente Nicaragua tuviera un canal que uniera el Océano Pacífico con el Mar Caribe. Y ése fue el mensaje que Laureano le transmitió a Daniel Ortega, su padre.
A finales del siglo 19 el ambicioso proyecto que durante tres siglos acariciaron reyes y magnates, construir un canal interoceánico en Nicaragua, estuvo a punto de hacerse realidad. Fue hasta 1902 que grupos de presión interesados lograron convencer al Congreso de Estados Unidos que el canal se construyera en Panamá. Poco más de un siglo después, en 2012, durante un viaje a China, Laureano Ortega Murillo, encontró a Wang Jing, un empresario de las telecomunicaciones. Aunque el hijo del Presidente de Nicaragua y el millonario chino no tenían ninguna experiencia en construcción de infraestructuras, algunas informaciones indican que en ese encuentro Wang lanzó la idea de que él haría posible que finalmente Nicaragua tuviera un canal que uniera el Océano Pacífico con el Mar Caribe. Y ése fue el mensaje que Laureano le transmitió a Daniel Ortega, su padre.

