Al leer la prensa o escuchar el discurso de
políticos y empresa, podría pensarse que la situación económica que hoy
atraviesa Iberia es fruto de la actual crisis económica que atraviesa España en
particular y toda la sociedad occidental. Donde la fuerte competencia de las
empresas de “bajo coste” en el corto y medio radio y los altos costes laborales
de sus trabajadores, se han convertido en la piedra angular de la falta de
competitividad de la compañía en el mercado aéreo, llevándola a acumular pérdidas
millonarias durante los últimos dos años. Ante este panorama, que podría
arrastrar a la compañía a la quiebra se impone, como única forma de garantizar la viabilidad de la empresa,
su completa reestructuración, en la que los trabajadores deberán hacer grandes
esfuerzos y sacrificios para aumentar la productividad y así salvar a la compañía
de la que dependen sus puestos de trabajo.
Pero la realidad, es que todo responde a un
plan estratégicamente medido y destinado a hacer de Iberia el salvavidas de
British Airways que, a día de hoy, presenta un agujero de más de 4.500 millones
de euros por la quiebra del plan de pensiones destinado a sus trabajadores. Son así, por tanto,
los intereses comerciales de British Airways como línea aérea, junto a los
intereses económicos del resto de accionistas españoles, entre los que
destacan, El Corte Inglés o Bankia
(mayoritaria con un 22,9% de Iberia y un 13% de IAG) que controlan el 51% de
derecho de voto de Iberia, los que
están llevando a esta empresa a una situación económica insostenible,
provocando una coyuntura de continuas y fuertes pérdidas económicas, como forma
de justificar y legitimar la segregación y liquidación de Iberia y la destrucción
de una gran parte de los derechos y condiciones laborales de sus trabajadores,
como antesala de la segregación de la compañía. Con esta clara intención fueron
aupados a la dirección de Iberia Rafael Sánchez-Lozano y a Antonio Vázquez,
ambos vinculados anteriormente a Caja Madrid y este último impulsor del
desmantelamiento y posterior venta de Altadis (antigua Tabacalera) al grupo
inglés, Imperial Tobacco.