Jorge Pérez de Heredia
Titulando el artículo con esa
disyunción, en apariencia redundante, no busco sino profundizar en polémicas terminológicas, lo que puede
juzgarse vano por muchos,
incluso innecesariamente divisorio. No obstante, y dado que para este 1º de
mayo también nos ha sido
expropiada la vía pública, es dudoso
que pueda caber ningún mal en sustituir lo laudatorio
y combativo, por unos minutos de pensamiento autocrítico. ¿Puede el anarquismo hacer suyo el concepto
de “lucha de clases”? Más allá
de disquisiciones teóricas, es evidente que de
facto así ha sido: se ha reivindicado
su necesidad, se ha postulado su carácter insalvable
en la humana búsqueda de la libertad. No obstante,
¿ha podido esto llegar a ser algo más que un
empleo puramente retórico? ¿Permite el sentido significado
por ese término ser puesto en armonía con
el resto del ideario anarquista? Inusual cuestionamiento. Sin embargo, hay que
reconocer que merece ser tenido en cuenta ahora que, incluso aquellos que más
han usado y abusado de dicho concepto, los marxistas, comienzan a revisionar el
término.


