Luis Carlos Díaz
Es sumamente curioso que cuando empieza la temporada de
visas canceladas para miembros del gobierno nacional, el ministerio de Turismo
haya decidido incentivar los paseos dentro de nuestras fronteras. Algo tienen
que hacer los burócratas cuando sus hijos no pueden ir a Disney tan fácilmente
como antes.
Sin embargo, estamos siendo injustos, el ministro Andrés
Izarra ha querido pintar un país de comiquita con un alter ego suyo que sí
tiene cabello, con el trazo un poco inspirado en Pokemon y una cantidad de
recursos desperdiciados que develan una pésima construcción de personaje, trama
y arco argumental. Muchos errores juntos, pero que pueden ser cubiertos sin
problema por el presupuesto del Estado. Allí no importa mucho la efectividad de
las propuestas sino las comisiones y las adjudicaciones de contratos.
La nueva mascota del turismo nacional se llama
"Cheverito", suerte de explosión creativa que tomó muchos años de
discusión y mediciones en focus group. Cheverito es un digno representante de
esa escuela de diminutivos organizaciones como PDValín, Baneskín, Onaíto y
cualquier otro intento de darle vida a una marca poniéndole dos ojos y voz.
