Por Mario Forti
¡ INDIGNADOS DEL MUNDO, UNÍOS !
¡ INDIGNADOS DEL MUNDO, UNÍOS !
Desde el Norte del África musulmana hasta
Chile y Grecia se ha extendido la protesta contra el sistema capitalista por
toda Europa conmovida por la crisis mundial y las acampadas que hoy llegan al
corazón de los EEUU reclamando democracia lo muestran con lujo de detalle sin
que los medios privados lo globalicen. Esto nos revela que más allá de la
religión y de las banderas políticas no sólo se lucha contra un sistema
excluyente que privilegia a una ínfima minoría, sino que esta minoría puede
también pertenecer a una casta política identificada en la teoría con
postulados revolucionarios, y en la práctica, tener los mismos privilegios que
la minoría capitalista y burguesa de las seudodemocracias neoliberales. ¡A
poner las barbas en remojo!
¿Quién dijo que los indignados viven sólo
en países capitalistas? Sin aupar a la derecha de los países sudamericanos, ni
fortalecer sus más profundas necesidades de disolver los movimientos
revolucionarios que hacen vida en nuestros países, estamos completamente
convencidos que dentro de las naciones progresistas existen contradicciones tan
profundas y dolorosas que hacen temer una revuelta insólita frente a populares
líderes emblemáticos del continente. Esto quiere decir que no hay fronteras
para reclamar contra la impunidad, la corrupción, la burocratización, el
nepotismo, el clientelismo y demás patologías de los partidos políticos (de
izquierdas o derechas) que elevan las banderas de la justicia social y ejercen
una “dictadura política” aguas abajo.
Teóricamente elaboran sendos estatutos y
líneas estratégicas que hablan, señalan y critican esto mismo que decimos aquí
arriba, pero en la práctica fortalecen viejas conductas partidocráticas
estableciendo una dinámica de “cerco” interno y desarrollan impunemente el
“secuestro” del partido revolucionario con miembros en sus burós nacionales,
regionales y municipales que son exactamente lo contrario de lo que proponen
los estatutos y principios mismos del partido.
¿Qué hacer? Indignarse y rebelarse ante
esta falsa democracia que elige por cooptación “bates quebrados” como líderes
políticos, y excluye de los cuadros medios y altos a los verdaderos
revolucionarios campesinos, obreros, estudiantiles. Militantes que han dejado
su vida en pos de un ideal quedan rezagados, a la intemperie, marginados,
execrados por una cúpula partidista roja rojita (por fuera) pero que en el
fondo es más puntofijista que los mismos adecos del pasado. ¿Cómo lo
comprobamos? Basta conocer la nómina de los cargos del ejecutivo y el
legislativo a nivel nacional. Contradicciones como esta son las que están
dejando crecer en el seno de nuestros partidos “revolucionarios” la indignación
que va a estallar y será capitalizada por el enemigo y todo ello frente a
nuestras narices.
