Rafael
Uzcátegui
A raíz de
la difusión del comunicado “Uribana: No seremos cómplices de la masacre” por
parte de la Red Anarquista
de Venezuela, para denunciar un mes de impunidad en el asesinato de 60 presos
de la cárcel de Uribana en Venezuela, se reinicia la campaña de guerra sucia
contra los anarquistas que desde el país caribeño denunciamos las
contradicciones del gobierno bolivariano. Siguiendo la tónica, tradicional y
sin ningún tipo de sustento de los señalamientos, en esta oportunidad alguien
firmado “Izquierda Unida” no discute ninguno de los argumentos para tomar el
atajo de intentar desprestigiar al mensajero, al que él identifica como el
periódico El Libertario. De entrada se comete la primera tergiversación, pues
la firma del comunicado es de la Red
Anarquista de Venezuela, una reciente coordinación
antiautoritaria creada en el país, del cual El Libertario es sólo una parte (http://redanarquistavenezuela.blogspot.com/).
En la
pretendida respuesta, disponible en http://rojoynegro.info/articulo/sin-fronteras/uribana-no-seremos-c%C3%B3mplices-la-masacre,
hay tres mentiras claves, sólo adjudicables a quien dando un cheque en blanco
por la llamada “revolución bolivariana”, intente negar el estado dantesco de
las prisiones venezolanas y la responsabilidad del Estado venezolano de su situación.
La primera falsedad es que “Izquierda Unida” sugiere, casi nada, que los presos
no son víctimas sino victimarios: “Presos" estan mejor armados que los
guardias nacionales que los custodian, y gozan de privilegios…”. Cualquier
persona interesada en la situación de las cárceles del país sabe que quien
otorga los privilegios de la cadena de mando de los llamados “pranes” y trafica
con las armas a lo interno de los penales son las propias autoridades,
especialmente la Guardia Nacional
Bolivariana, quienes mantienen esta situación por las grandes cantidades de
dinero que circulan a través del dispositivo carcelario, por un lado, y por las
alianzas que realizan los funcionarios policiales y militares, con los líderes
de las bandas dentro de prisión, para participar y controlar en diferentes
negocios delictivos, entre ellos el narcotráfico. La población penitenciaria de
Venezuela la constituyen menos de 50.000 internos, la inmensa mayoría
revictimizados por ser pobres, condenados por un sistema de administración de
justicia corrompido hasta los tuétanos, los negocios de las autoridades y
funcionarios policiales y militares y, por último, la presencia de bandas
delictivas a lo interno de las prisiones, dirigidas por los llamados “pranes”,
repetimos toleradas y estimuladas por los carceleros.
