Sergio Andreu
Simón Radowitzky, el anarquista judío que hizo de su vida un campo de batalla contra los totalitarismos, también en las trincheras de la guerra civil española, pasó 21 años en la cárcel argentina de Ushuaia, donde fue el preso 155, número que da nombre a la novela gráfica que ha publicado Agustín Comotto.
Radowitzky (1891-1956) es todo un mito de la lucha libertaria de las convulsas primeras décadas del siglo XX, cuando ya desde niño tomó conciencia de las humillaciones con las que el yugo de los zares sometía a las clases más humildes, especialmente a las comunidades judías, víctimas favoritas de los cosacos que arrasaron su aldea en Galitzia (hoy Ucrania).
Simón Radowitzky, el anarquista judío que hizo de su vida un campo de batalla contra los totalitarismos, también en las trincheras de la guerra civil española, pasó 21 años en la cárcel argentina de Ushuaia, donde fue el preso 155, número que da nombre a la novela gráfica que ha publicado Agustín Comotto.
Radowitzky (1891-1956) es todo un mito de la lucha libertaria de las convulsas primeras décadas del siglo XX, cuando ya desde niño tomó conciencia de las humillaciones con las que el yugo de los zares sometía a las clases más humildes, especialmente a las comunidades judías, víctimas favoritas de los cosacos que arrasaron su aldea en Galitzia (hoy Ucrania).
