Lisseth Boon (RunRunes)
Una botella de agua mineral Tiuna podría pasar como la de cualquier otra marca en Venezuela: es de plástico transparente, con tapa de rosca y diseño cilíndrico. Incluso, como todas las demás, su existencia en los comercios es efímera por la escasez que registra el sector. Sería un producto regulado más, de no ser por su etiqueta, que certifica que es envasada por la Compañía Anónima de Industrias Militares (CAVIM), adscrita al Ministerio para la Defensa. Es decir, que la produce la misma empresa pública que desde 1975 se encarga de desarrollar armamentos, municiones, explosivos y maquinaria militar.
La inauguración de la planta embotelladora de agua, ubicada dentro del Fuerte Tiuna, se tomaría como uno más de los tantos proyectos socialistas anunciados durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, salvo por las figuras que estuvieron presentes en el acto celebrado la noche del jueves 28 de noviembre de 2013, transmitido por el canal estatal VTV. Detrás del viceministro de Servicio para la Defensa, almirante César Alberto Salazar, quien se encargó de la apertura, se encontraba un hombre de corbata gris y blazer oscuro que fue presentado como “representante del Grupo Atahualpa”, sin mencionar su nombre. Se trataba del propio presidente de esa compañía, Atahualpa Fernández Alburu, el mismo que se dio a conocer en abril de 2013 como el “empresario de los morrales de Chávez”. En el mismo acto, el almirante Salazar también mostró un panel que explicaba la segunda parte del proyecto en el Fuerte Tiuna, que incluía la fabricación de textiles. En la esquina se observaban claramente los logos de CAVIM y el Grupo Atahualpa, una de las empresas del ramo textil y de material publicitario que ha registrado mayor crecimiento durante los gobiernos de Chávez y Maduro.
Una botella de agua mineral Tiuna podría pasar como la de cualquier otra marca en Venezuela: es de plástico transparente, con tapa de rosca y diseño cilíndrico. Incluso, como todas las demás, su existencia en los comercios es efímera por la escasez que registra el sector. Sería un producto regulado más, de no ser por su etiqueta, que certifica que es envasada por la Compañía Anónima de Industrias Militares (CAVIM), adscrita al Ministerio para la Defensa. Es decir, que la produce la misma empresa pública que desde 1975 se encarga de desarrollar armamentos, municiones, explosivos y maquinaria militar.
La inauguración de la planta embotelladora de agua, ubicada dentro del Fuerte Tiuna, se tomaría como uno más de los tantos proyectos socialistas anunciados durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, salvo por las figuras que estuvieron presentes en el acto celebrado la noche del jueves 28 de noviembre de 2013, transmitido por el canal estatal VTV. Detrás del viceministro de Servicio para la Defensa, almirante César Alberto Salazar, quien se encargó de la apertura, se encontraba un hombre de corbata gris y blazer oscuro que fue presentado como “representante del Grupo Atahualpa”, sin mencionar su nombre. Se trataba del propio presidente de esa compañía, Atahualpa Fernández Alburu, el mismo que se dio a conocer en abril de 2013 como el “empresario de los morrales de Chávez”. En el mismo acto, el almirante Salazar también mostró un panel que explicaba la segunda parte del proyecto en el Fuerte Tiuna, que incluía la fabricación de textiles. En la esquina se observaban claramente los logos de CAVIM y el Grupo Atahualpa, una de las empresas del ramo textil y de material publicitario que ha registrado mayor crecimiento durante los gobiernos de Chávez y Maduro.
