Antonio Pérez C.
[Nota previa de El Libertario: El siguiente texto fue escrito desde la actual realidad ibérica y europea, pero entendemos que tambien tiene amplia vigencia para circunstancias como la venezolana, e igual para otros lugares de Latinoamérica- donde el creciente peso opresivo de la zarpa estatal lleva a algunós a creer que, de momento, debemos olvidarnos de la Revolución Social y batirnos esencialmente en defensa de esos ilusorios "beneficios y libertades asociados con la democracia" de los cuales el auge autoritario nos querría despojar.]
Como si se tratara de un remake de “Salvar al soldado Ryan”, la premiada película de Steven Spielberg, recibimos en los últimos tiempos el imperativo que nos llama a olvidar utopías y proyectos revolucionarios y a formar piña para salvar el modelo democrático que nos gobierna a la gran mayoría de habitantes del planeta. No hay otra opción, nos aseguran, salvo el abismo de la extrema derecha que siempre está esperando su oportunidad para imponer un régimen autoritario, que nos arrebataría todos nuestros derechos y libertades. Planteadas así las cosas, es evidente que las personas con un mínimo de conciencia crítica y solidaria preferirán cualquier cosa, aunque no les convenza, antes que el fascismo. No es extraño, por tanto, que la derecha económica y política agite tan a menudo la amenaza de la ultraderecha para autoproclamarse como la garantía y salvación del sistema democrático, en el que tan bien se desenvuelven los grandes bancos y las empresas transnacionales.
