B.
Jucá y otros
[Nota previa e indignada de El Libertario: Ciertamente debe
difundirse la situación denunciada por este artículo, pero también
desenmascarando esa hipócrita visión de
la izquierda autoritaria que -como en el texto aquí reproducido- la emprende
con dureza contra algunos gobiernos y militarismos mientras calla
desvergonzadamente ante otros regímenes igual o peor de opresivos y censurables
por sus rigores castrenses como los de Venezuela, Nicaragua y Cuba, a los que
su pretendida condición de "progresistes" pareciera excusar respecto
a su evidente cariz cuartelario. Por lo tanto, vaya lo que sigue teniendo
presente ese significativo reparo a la perspectiva con la cual se escribió.]
Un general está al frente del Ministerio
de Salud en Brasil. Rige el estado de excepción en Ecuador, Perú y Chile. La
policía de Buenos Aires se subleva por mejoras salariales. La muerte en manos
de la policía de un abogado enciende la ira ciudadana en Bogotá. Un operativo
contra una fiesta clandestina termina con 13 muertos en Lima. En México, el
Gobierno se apoya en el Ejército para casi todo. Las medidas extraordinarias
contra la propagación de la covid-19 han dado un inesperado protagonismo a
policías y militares. Frente a la memoria aún fresca de las dictaduras de los
setenta y ochenta, las fuerzas de seguridad se presentan ahora como garantes
del orden y, sobre todo, eficientes. El papel protagónico de los uniformados,
sin embargo, levanta muchas suspicacias por las consecuencias a futuro que
pueda tener haberles otorgado tanto poder.



















