José Quintero Weir
Con un evidente fraudulento proceso de votación y, sobre todo, la farsa en la presentación de resultados por la Presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) anunciando la “elección” de la Asamblea Nacional Constituyente de Nicolás Maduro, para la elaboración de un nuevo texto constitucional con el que el gobierno pretende sustituir la Constitución de 1999 (la de Chávez).
El régimen ha sustentado e impuesto este fraude en virtud de una supuesta “apertura al diálogo” y “a la paz”, aunque en los hechos concretos, el “diálogo” se tradujo en unos 120 muertos en las calles, asesinados por la Guardia Nacional o por los colectivos armados por el gobierno y, “la paz”, ha sido la de los sepulcros de todos los caídos en las protestas.
Con un evidente fraudulento proceso de votación y, sobre todo, la farsa en la presentación de resultados por la Presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) anunciando la “elección” de la Asamblea Nacional Constituyente de Nicolás Maduro, para la elaboración de un nuevo texto constitucional con el que el gobierno pretende sustituir la Constitución de 1999 (la de Chávez).
El régimen ha sustentado e impuesto este fraude en virtud de una supuesta “apertura al diálogo” y “a la paz”, aunque en los hechos concretos, el “diálogo” se tradujo en unos 120 muertos en las calles, asesinados por la Guardia Nacional o por los colectivos armados por el gobierno y, “la paz”, ha sido la de los sepulcros de todos los caídos en las protestas.






