Raul Castillo (El Diario)
Joel habla con resignación, con incredulidad. “Cuando uno sale pa’ la calle, es diferente, pues. Te mira la gente, y es como si uno tiene un insecticida. Los espantas”. La razón, explicó el reportero Daniel Blanco, es que Joel cruzó a pie la frontera venezolana desde Ecuador hasta su país de origen. Al llegar a Venezuela, se sometió a semanas de cuarentena y se hizo ocho pruebas de covid-19, según la publicación en Twitter del periodista. Todas dieron negativo, pero igual afronta el rechazo social.
El relato de Joel es un reflejo de lo que viven los migrantes venezolanos que están retornando a su país, producto de la estigmatización que promueve el discurso del régimen de Nicolás Maduro. Desde el incremento de casos positivos del nuevo coronavirus, el chavismo los ha calificado como “armas biológicas”, “trocheros” o “bioterroristas” enviados por el gobierno de Colombia para referirse a estos connacionales. Todas estas definiciones, asegura Rafael Uzcátegui, sociólogo y coordinador general de la ONG Provea, tienen un trasfondo político por parte de las autoridades chavistas: responsabilizar de una situación crítica a terceros. “Lamentablemente, este es un discurso que cala. El gobierno (de Maduro) tiene a su favor el uso de la hegemonía comunicacional y este tipo de matrices de opinión se difunden de manera masiva, además en un contexto de ansiedad, de precariedad de la gente”, comentó Uzcátegui.
Joel habla con resignación, con incredulidad. “Cuando uno sale pa’ la calle, es diferente, pues. Te mira la gente, y es como si uno tiene un insecticida. Los espantas”. La razón, explicó el reportero Daniel Blanco, es que Joel cruzó a pie la frontera venezolana desde Ecuador hasta su país de origen. Al llegar a Venezuela, se sometió a semanas de cuarentena y se hizo ocho pruebas de covid-19, según la publicación en Twitter del periodista. Todas dieron negativo, pero igual afronta el rechazo social.
El relato de Joel es un reflejo de lo que viven los migrantes venezolanos que están retornando a su país, producto de la estigmatización que promueve el discurso del régimen de Nicolás Maduro. Desde el incremento de casos positivos del nuevo coronavirus, el chavismo los ha calificado como “armas biológicas”, “trocheros” o “bioterroristas” enviados por el gobierno de Colombia para referirse a estos connacionales. Todas estas definiciones, asegura Rafael Uzcátegui, sociólogo y coordinador general de la ONG Provea, tienen un trasfondo político por parte de las autoridades chavistas: responsabilizar de una situación crítica a terceros. “Lamentablemente, este es un discurso que cala. El gobierno (de Maduro) tiene a su favor el uso de la hegemonía comunicacional y este tipo de matrices de opinión se difunden de manera masiva, además en un contexto de ansiedad, de precariedad de la gente”, comentó Uzcátegui.


















