Javier Andaluz
Hemos
declarado la emergencia climática, con todas sus consecuencias. Sabedores de
que el productivismo y el sistema capitalista nos dirigen a un colapso sin
precedentes, hemos decidido tirar del freno de mano. Desde la juventud por el
clima, hasta algunas organizaciones sociales, ambientales y sindicales
reconocemos que tantos años de victoria del capitalismo más devorador nos ha
conducido a una situación de emergencia sin precedentes. La comunidad
científica nos avisa de que apenas quedan 11 años para limitar el incremento de
la temperatura global por debajo de 1,5 ºC. Serán precisamente los países
mediterráneos los más impactados en el entorno europeo.
La
buena noticia es que aún queda un poco de tiempo, pero para ello es necesaria
una transformación mundial sin precedentes. Una acción que debe de ser capaz de
garantizar alcanzar la neutralidad de las emisiones mundiales antes de 2050. Un
hecho que, sumado a las responsabilidades históricas de países como España,
debe situar al conjunto de la Unión Europea en una descarbonización total antes
de 2040. Sería hipócrita no reconocer que el ritmo de reducciones necesario
para limitar el calentamiento global a 1,5 ºC es enorme, más que la caída de la
industria soviética en los 90, pero profundamente transformador. Debemos poner
fin al productivismo, al capitalismo y a todos los “ismos” que oprimen a las
personas y al planeta.