
Redacción
Este 27 de febrero recordamos con tristeza el 3er. aniversario de la desaparición del activista merideño, cuyo caso se ha tornado en triste ejemplo de lo que llega a ser represión contra el activismo y la denuncia social bajo la cortina de humo que pretende crear la "revolución bolivariana". Unido a ese caso, está el de los hermanos Esneider y Eliseo Vergel, refugiados colombianos con cercana vinculación a Alcedo Mora y de quienes támpoco se sabe nada desde aquel momento en que se reportó la desaparición.
Transcurridos tres años, los indicios que se ha logrado conocer en relación al hecho -en particular gracias a la acción de familiares y amigos- tienden a apuntar a la responsabilidad directa en estas desapariciones de personas, o mas bien maffias, ligadas al poder gobernante, especificamente en el ámbito regional y/o en la distribución de combustibles en la zona anadina, tema sobre el cual Alcedo Mora venía investigando en función a denunciar actos delictivos y de corrupción. además, en estos 36 meses ha sido patente la actitud de los poderes gubernamentales nacional y regional que basicamente han pretendido ignorar el caso de estas desapariciones o, cuando se ha visto presionado sobre el tema, a anunciar etéreas investigaciones de las que no hay constancia de sus gestiones o avance en ningún lado, evidenciando una conducta que se parece demasiado a la complicidad o encubrimiento, lo que no hace sino reforzar aún más la tesis de encontrarnos frente a un flagrante ejemplo de terrorismo de Estado, en la horrenda modalidad de la desaparición forzosa, marcando un hito en el camino por el que este gobierno ha marchado para convertirse en dictadura.