Laura Vicente
« (…) los movimientos no se reducen a pedir cosas, sino que son también instancias creadoras de nueva realidad, nuevos valores, nuevas relaciones sociales, nueva humanidad (…)»
Amador Fernández-Savater, Habitar y gobernar, p. 95
Resistir no es solo oponerse a algo, sino crear otros modos de vida y otras relaciones sociales. A la lucha convencional le da miedo la protesta mestiza, mezclada, frágil, confusa, desequilibrada, sin estrategia predeterminada. Le gusta que haya un programa, una estrategia en la que las tácticas se van acoplando en el camino marcado que nos conducirá al final a la sociedad soñada.
viernes, 26 de febrero de 2021
La resistencia como espacio de creación
sábado, 9 de enero de 2021
¿Hay que ser una persona perfecta para ser anarquista?
Laura Vicente
Quisiera desmontar esa idea que repite mucha gente de que no se puede ser anarquista porque eso implica casi la perfección en cuanto a la manera de vivir y de ser. Soy partidaria de negar cualquier trascendencia al término "anarquismo" puesto que es obra del ser humano. El anarquismo es creación, o mejor dicho autocreación. La idealización del término queda siempre desmentida por la realidad puesto que el ser humano es imperfecto y contradictorio.
A esa idea de perfección que yo rechazo en aras de una anarquismo humano le va muy bien el término ser consecuente mejor que ser coherente. Me gusta el término consecuente en la línea de Diana Torres[1] cuando dice: «Seré consecuente, que no es otra cosa que responsabilizarme de las consecuencias de mis acciones y mis palabras y de las hermosas contradicciones que las conforman».
martes, 24 de noviembre de 2020
La resistencia como espacio de creación
Laura Vicente
« (…) los movimientos no se reducen a pedir cosas, sino que son también instancias creadoras de nueva realidad, nuevos valores, nuevas relaciones sociales, nueva humanidad (…)»
Amador Fernández-Savater, Habitar y gobernar, p. 95
Resistir no es solo oponerse a algo, sino crear otros modos de vida y otras relaciones sociales. A la lucha convencional le da miedo la protesta mestiza, mezclada, frágil, confusa, desequilibrada, sin estrategia predeterminada. Le gusta que haya un programa, una estrategia en la que las tácticas se van acoplando en el camino marcado que nos conducirá al final a la sociedad soñada.
viernes, 13 de noviembre de 2020
Laura Vicente explica qué es el anarquismo como ideología, ética y práctica (video)
domingo, 13 de septiembre de 2020
Pensando en el margen sobre David Graeber y su "hacer anarquismo"
martes, 19 de mayo de 2020
Construyamos el anarcofeminismo del siglo XXI
viernes, 24 de abril de 2020
Confinamiento, pandemia, mujeres
Me cuesta mucho reflexionar sobre un acontecimiento cuando estoy inmersa en él, soy lenta, tengo la negativa impresión de que me encuentro en una «pecera» y solo veo lo que hay dentro de ella perdiendo la dimensión del exterior.
Las mujeres acostumbramos a estar muy pegadas a la realidad cotidiana, no porque nuestra biología lo marque así, sino por las normas ancestrales (los hilos con los que hemos sido tejidas), impuestas por el patriarcado. Estas normas de control para que miremos corto, tienen una ventaja: difícilmente nos despegamos de tierra y cuando se produce alguna situación convulsa y desastrosa, acostumbramos a ver enseguida qué necesitamos para hacerle frente aunque sea con pocos recursos.
viernes, 20 de diciembre de 2019
Entrevista a la anarquista y feminista francesa Claude Auzias
(L. V.).- He leído que te posicionas políticamente como libertaria, no como anarquista. ¿Desde cuándo tienes un posicionamiento libertario?
(C. A.).- ¡Es falso! Considero que el término libertario es exactamente lo mismo que el de anarquista. Soy anarquista y soy libertaria; las dos cosas quieren decir lo mismo para mí.
miércoles, 9 de octubre de 2019
El anarquismo como mutación cultural
sábado, 7 de septiembre de 2019
Sobre el posanarquismo visto desde la óptica de Michel Onfray
* Reseña del libro El posanarquismo explicado a mi abuela. El principio de Gulliver, Madrid, Editorial Nueva, 2018.
Empezaré por decir que no acabo de entender la primera parte del título: ¿por qué explicado a mi abuela? Si con abuela quiere decir mujer que entiende poco, que es simple… me parece inadecuado totalmente. Aprovecho para comentar que hay opiniones encontradas sobre su actividad intelectual, hay sectores del anarquismo que consideran que explota el movimiento anarquista para su provecho personal. Que copia trabajos sin citarlos y que aspira a ser una estrella en los medios de comunicación. Pese a ello, me arriesgo a publicar esta reseña.
martes, 30 de julio de 2019
Hannah Arendt y su libro _Eichmann en Jerusalén_
Cuando en 1961 se celebró en Jerusalén el juicio del nazi Adolf Eichmann, la revista The New Yorker escogió como enviada especial a Hannah Arendt, filósofa alemana judía exiliada en EUA. Se desplazó a Jerusalén y fue escribiendo artículos sobre el juicio al miembro de las SS involucrado en la solución final. Estos reportajes fueron publicados en forma de libro (440 pág.) en 1963. Ya en aquellos años esta obra provocó duras críticas y una fuerte animadversión contra ella que no ha desaparecido, pese a su prestigio, en la actualidad.
domingo, 24 de marzo de 2019
El surgimiento de la cultura anarquista como semilla de rebelión
En el último cuarto del siglo XIX, cuando arraigó el anarquismo en diversos países de Europa y América, existía una división que tendemos a olvidar: la frontera entre la escritura y la oralidad. La escritura marcaba una diferencia de clase: se abría una brecha entre hablantes y escribientes, iletrados y letrados. No dominar la lectura y la escritura era percibido por las clases trabajadoras como una carencia, hombres y mujeres anarquistas batallaron para llenar ese vacío partiendo, muchas veces, de una formación académica mediocre y básica o a través del autodidactismo. Algunos/as anarquistas sabía leer y escribir pero su mundo era el oral, quizás por ello daban tanta importancia a la palabra escrita (en forma de artículo, poema, obra de teatro, composición musical, etc.) como semilla de rebelión que, si se extendía, podía acabar con la opresión.
El ocio anarquista formaba parte de un estilo de vida que implicaba una opción integral de actitudes y de prácticas que conformaban una cultura alternativa. Así, en las excursiones y fiestas dominicales se cantaban y recitaban poemas o canciones que formaban parte de ese estilo de vida; igualmente aparecieron (a finales del XIX, principios del XX) nuevas composiciones teatrales y zarzuelas[1].
jueves, 13 de diciembre de 2018
Nadie tiene derecho a obedecer
La visita que hice en septiembre de 2018 a Bolzano (ciudad del norte de Italia, en la región de habla alemana de Tirol del Sur) tenía un objetivo prioritario, visitar el Palacio de los Oficios en las afueras de la ciudad. En esta ciudad, como en muchas otras de Italia, quedan importantes restos del fascismo. En el caso de este Palacio (construido en 1939), que forma parte de una inmensa plaza monumental, muy del gusto del totalitarismo fascista, había subsistido desde la fecha de su construcción un relieve con Mussolini como gran protagonista.
martes, 12 de junio de 2018
La memoria falsificada: Ocultando el legado anarquista en la Península Ibérica
No hay historia muda. Por mucho que la quemen, por mucho que la rompan, por mucho que la mientan, la historia humana se niega a callarse la boca. El tiempo que fue sigue latiendo, vivo, dentro del tiempo que es, aunque el tiempo que es no lo quiera o no lo sepa.
Eduardo Galeano
Quiero confiar en la palabra de Galeano, quiero pensar que la historia, por mucho que la mientan, no enmudecerá. Sin embargo, cualquier buen observador/a apreciará sin grandes dificultades cómo se manipula la historia y la memoria para convertirlas en objeto de consumo de ciertos planteamientos políticos.
miércoles, 28 de marzo de 2018
Anarquismo y Judaismo
Laura Vicente
Estas reflexiones sobre el libro de Yago Mellado López[1] no son una reseña al uso, no pretendo describir o resumir la obra en cuestión sino seleccionar y reflexionar sobre aquellos aspectos que más me han interesado del libro. Dejo dicho por adelantado que El anarquismo en el espejo judío me ha interesado mucho porque el libro trasciende el tema judío para reflexionar sobre el anarquismo como ideología política.
Precisamente en la Introducción (donde plantea las bases de la investigación llevada a cabo) reafirma una vez más[2] que el anarquismo es una ideología política por tres motivos: La afirmación de que la ausencia de gobierno (entendido como una institución separada del cuerpo social) sería la mejor forma de gobierno es ya, en sí misma, una afirmación teórico-política. En segundo lugar, todas las estrategias desplegadas para lograr dicho fin (tanto las estrategias insurreccionales como las conocidas como políticas prefigurativas) entran dentro del campo de la acción política y, por tanto, de la ciencia política. Por último, también lo harán las estrategias organizativas y de redistribución y control del poder de los propios grupos libertarios.
martes, 17 de octubre de 2017
“Mujeres Libres”: Los ecos que resuenan en el presente
sábado, 19 de agosto de 2017
Debate (A): El apoliticismo desde el margen
No parece el mejor momento para hablar de uno de los rasgos que mejor definen la idiosincrasia del anarquismo, el apoliticismo, dado el entusiasmo que despierta la participación política y las expectativas de cambio que tal participación genera en amplios sectores de población.
Henry D. Thoreau[1], un hombre que resulta inclasificable pero que tiene un claro talante libertario y solidario, señalaba ya a mediados del siglo XIX que: "El gobierno por sí mismo, que no es más que el medio elegido por el pueblo para ejecutar su voluntad, es igualmente susceptible de originar abusos y perjuicios antes de que el pueblo pueda intervenir".
jueves, 30 de marzo de 2017
Anti, pro, anarquismo y rebelión
Estamos muy acostumbradas/os a expresar lo que queremos en negativo, en modo anti- (capitalismo, clericalismo, fascismo, racismo, sexismo, etc. etc.). El catálogo de ANTIs sería muy largo y razones no nos faltan para manifestar ese estado anímico contrario a mucho de lo que nos rodea. El 15M nos enseñó algo (mucho más que algo) que deberíamos haber sabido, o sabíamos, por la aportación, en este sentido, del anarquismo. Me refiero a intentar plantear nuestras peticiones, necesidades, reclamaciones en positivo. Y no es que sea partidaria del positivismo a ultranza que tan bien cuestiona Byung-Chul Han[1] cuando señala que el exceso de positividad se manifiesta como un exceso de estímulos, informaciones e impulsos por lo que la percepción queda fragmentada y dispersa. La sociedad del poder sin límites, su plural afirmativo, Yes, we can, expresa el carácter de positividad. La llamada a la motivación, a la iniciativa, al proyecto, es más eficaz para la explotación que el látigo y el mandato y reemplazan la prohibición, el mandato y la ley. El exceso de positividad implica que vivimos en un tiempo pobre de negatividad en el que desaparece la otredad y la extrañeza y se impone lo idéntico.
miércoles, 15 de febrero de 2017
Escritoras anarquistas. La palabra como semilla de rebelión
En el siglo XIX cuando arraigó el anarquismo en España existía una división que tendemos a olvidar, la frontera entre la escritura y la oralidad. La escritura marcaba una diferencia de clase: se abría una brecha entre hablantes y escribientes, iletrados o letrados[1]. No dominar la lectura y la escritura era percibido por las clases trabajadoras como una carencia, el anarquismo batalló para llenar ese vacío. Algunos/as anarquistas sabía leer y escribir pero su mundo era el oral, quizás por ello daban tanta importancia a la palabra escrita como semilla de rebelión que, si se extendía, podía acabar con la opresión.
No es raro, por tanto, la proliferación de escritores/as dentro del mundo ácrata, así como la fundación de periódicos y revistas, de vida efímera muchos de ellos, pero que constituía un elemento clave de su idiosincrasia, mucho más que las orsinis o las stars que el poder ha convertido en signo de identificación del anarquismo. Donde había un anarquista había un periódico y, por tanto, obreros/as ilustradas.
miércoles, 12 de octubre de 2016
La revolución del idiotismo de Byung-Chul Han
Nacido en Seúl, la capital de Corea del Sur, en 1959, Byung-Chul Han pretextando continuar con sus estudios de Metalurgia en Alemania, promesa que nunca pensó cumplir, sí que cursó estudios de Filosofía en la Universidad de Friburgo y de Literatura alemana y Teología en la de Múnich. Profesor de Filosofía y Estudios Culturales, en la Universidad de las Artes de Berlín, ha adquirido un indudable aire berlinés, con rasgos orientales, peinando una llamativa coleta y luciendo su sempiterna cazadora de cuero. Le enorgullece carecer de Smartphone y le encanta degustar té verde.


















