Armando Info
Febrero de 2020: representantes del ELN y de las disidencias de las Farc -la misma facción de (a) 'Gentil Duarte' que ahora Nicolás Maduro hace bombardear en Apure- reúnen en asamblea a los pobladores indígenas de Pendare, un rincón selvático del Amazonas venezolano, a medio camino entre la margen derecha del río Orinoco y el famoso cerro Autana. ¿La ocasión? El anuncio a los locales de que los irregulares se proponen instalarse allí y hacerse ley, con el permiso de Caracas, según aseguran. Los aborígenes se resisten; los guerrilleros tratan de convencerlos. Pero se olvidan de que los piaroas también saben grabar. Así quedó un testimonio en audio de la historia y planes que las bandas armadas colombianas relatan de sí mismas en el Sur de Venezuela. Armando.info tuvo acceso acceso y lo da a conocer.
miércoles, 7 de abril de 2021
Dictadura venezolana y guerrilla colombiana, autoritarios que pelean en Apure y se entienden en Amazonas
martes, 12 de enero de 2021
Puerto Páez y su historia de guerrilleros colombianos que se hacen paramilitares en Venezuela
Sebastiana Barráez
Puerto Páez pudo fácilmente haberse llamado Tres Ríos, porque la rodea El Cinaruco por el norte, el majestuoso Orinoco por el oeste y El Meta por el sur. Es la capital de la parroquia Codazzi, municipio Pedro Camejo del estado Apure; en las riberas de sus ríos se despliegan varios grupos indígenas. Hace unas décadas la población se dedicaba a la agricultura principalmente. Desde hace años la guerrilla se instaló y decide la vida y el destino de sus habitantes.
Una habitante de la parroquia, a quien llamaremos Carolina, nos contó cómo les ha cambiado la vida en el lugar. “Yo nací cerca de aquí y desde niña mis padres planificaron venir hasta Puerto Páez. Ha sido nuestro hogar desde siempre, aquí nacieron mis muchachos”. Relata todos los esfuerzos para darles educación, alimentos y garantizarles la salud a sus hijos. El pueblo prosperó en los años 90, proliferaron las ventas de víveres y cualquier cosa que se pudiera vender. “Puerto Páez era tranquilo, movimiento de personas comprando y vendiendo lo que cada uno tenía o lo que cada uno producía”.
sábado, 12 de diciembre de 2020
Fronteras venezolanas estan cerradas, pero emigración/huida no se detiene
Efecto Cocuyo
Pese al cierre de fronteras impuesto en muchos países latinoamericanos como medida de prevención contra la pandemia, entre 500 y 700 migrantes y refugiados de Venezuela siguen saliendo de su país, principalmente a través de Colombia, señaló la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).
“Muchos de ellos llegan en condiciones desesperadas, a comunidades de acogida muy golpeadas por la pandemia, por lo que es urgente protegerles y asistirles”, señaló este viernes, 11 de diciembre, en rueda de prensa el portavoz de ACNUR Babar Baloch.
lunes, 14 de septiembre de 2020
Para quienes regresaron no hubo tregua. Migrantes se van otra vez
Por el estado Táchira comienzan a verse grupos de personas que regresan caminando hacia la frontera. Volvió la migración de venezolanos hacia el exterior.
Mayo del 2020 marcó un cambio en el escenario. Los venezolanos iniciaron su retorno por las fronteras en medio de la pandemia por la COVID-19 que los dejó sin empleo y sin un techo bajo el cual vivir en países como Colombia, Ecuador y Perú. Pero cuatro meses después, se vuelven a dejar ver los caminantes, migrantes que van hasta la frontera para volver a pasar hacia Colombia donde ya se reactivaron las actividades económicas.
lunes, 20 de julio de 2020
Dictadura llama “bioterroristas” y “declara guerra” a venezolanos que retornan al país por trochas
* Primero fue el Comando Estratégico de la Fuerza Armada (Ceofanb), luego el propio Maduro, y hasta el cura Numa Molina se sumó a la cruzada que estigmatiza y criminaliza a quienes retornan a su país por vías irregulares. En lugar de atender sus múltiples necesidades y problemas, el Gobierno los declara “enemigos” y les promete penas de hasta 12 años de prisión. ¿Por qué razón se ven obligados a ingresar por vías irregulares?
Hace pocos días, desde la cuenta de Twitter del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Ceofanb), se despacharon con un hilo que estigmatizaba brutalmente a los venezolanos y venezolanas que ingresan desde Colombia por las llamadas trochas, además, llamaba a denunciarlos y dar sus direcciones. El término empleado fue ni más ni menos que “bioterroristas”.
jueves, 2 de julio de 2020
Oro, cocaína y control: Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en la minería del estado Amazonas
Alicia Moncada
Cuando los actores armados no estatales del conflicto colombiano, conocidos como guerrillas, se volcaron hacia la minería ilegal, para el financiamiento de sus operaciones, la encontraron como un nicho poco explotado y cuantioso en ganancias. La fiebre guerrillera por el oro reemplazó las décadas iniciales de extorsión, abigeato y secuestro, casi igualando en dividendos a la vorágine del narcotráfico de los ochenta y noventa, fenómeno que fortaleció sus estructuras militares y magnificó el control territorial.
viernes, 30 de agosto de 2019
Edo. Zulia: Con pretexto de acción anti paracos colombianos, militares roban y maltratan a civiles
Caño Motilón, parroquia Udón Páez del municipio Catatumbo del estado Zulia, está en la frontera con Colombia y ha sido varias veces escenario crudo del enfrentamiento entre paramilitares colombianos y guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional. Pero esta vez una comisión de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) llegó al lugar persiguiendo a un grupo de paramilitares, que se les escapó entre el monte. Los militares terminaron deteniendo, maltratando y robando a los productores de la zona, quemando 35 hectáreas de una finca al lanzar torpemente una bengala e incluso asesinando a uno de sus propios compañeros de armas, en una acción que aún no está clara, pero que ocurrió a unos pasos de donde estaban tres niños. Se fueron el sábado a final de tarde.
domingo, 12 de mayo de 2019
Colombia: Así es el campamento de la ONU en Maicao para los refugiados que salen de Venezuela
Protegida del rudo sol del mediodía en la tienda que ahora llama hogar, María Moreno llora al recordar cómo ella y sus seis hijos huyeron de su natal Venezuela hace un mes hacia la ciudad fronteriza de Maicao, en el norte de Colombia. “Hubo tres días que mis hijos se quedaron sin absolutamente nada”, dijo mientras amamantaba a su bebé de siete meses en un campamento dirigido por la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
El campamento, el único de su clase en Colombia, se inauguró en marzo en un intento por proporcionar algún refugio para el creciente número de venezolanos que huyen de una crisis humanitaria en su país. Moreno y sus hijos, entre 7 meses y 10 años de edad, pueden permanecer aquí seis semanas.
viernes, 9 de noviembre de 2018
Edo. Zulia: En la via hacia la frontera imperan las alcabalas del terror
Por mucho tiempo se ha venido hablando del tema fronterizo, los acuerdos y desacuerdos entre el Palacio de Nariño y Miraflores, desde los tiempos del Comandante eterno, ha sido el comodin mas utilizado por los gobiernos de esta revolucion socialista. Colombia y Venezuela desde la separacion de la Gran Colombia creada por Bolivar no han cesado de intercambiarse afectos, culturas, bienes y por supuesto amorios generadores de familias colombo venezolanas. Contra esos sentimientos no podran ni los falsos positivos que desde este lado inventan los sectores radicales del oficialismo y la oposción ni las berraqueras del ultra derechista Uribe.
En paralelo mientras los politicos especialistas y asoma'os en la materia, se atreven a balbucear palabras referentes al intercambio comercial, en nuestro casi desaparecido mercado binacional, las amenazas de intervencion extranjera con el ropaje de la ayuda humanitaria y el paramilitarismo, siguen negandose hacer parte de una historia ya superada. Estos hechos de forma recurrente aparecen cada vez con mas fuerza inusitada, poniendo en vilo la precaria paz de la región.
viernes, 1 de junio de 2018
Por hambre emigra el pueblo yukpa del Zulia a Colombia
Uno de los mayores retos para Colombia en la crisis migratoria de Venezuela es esta etnia que llegó desde el país vecino huyendo de la crisis y pide ser reconocido como binacional. Son 300 y denuncian que han muerto dos niños, que tienen dos miembros desaparecidos y que están amenazados. Completan un año en territorio colombiano, desplazados por la violencia de la frontera con Venezuela. Necesitan protección y ayuda. Angélica Cuevas – Dejusticia
El jueves 17 de mayo, hacia la 1:00 a.m., las balas rompieron el silencio en el barrio Escobal de Cúcuta, ubicado al cruzar el puente internacional Francisco de Paula Santander, que une a Colombia y Venezuela. Allí, junto al río Táchira, estaban dormidos en sus cambuches de palos y plástico por lo menos 300 indígenas yukpas, que desde hace un año empezaron a llegar de Venezuela porque el hambre y las enfermedades los sacaron de su territorio. “Tuvimos que correr para la calle vecina y ahí amanecimos”, cuenta Brinolfo Romero, un profesor yukpa que llegó del lado venezolano de la serranía del Perijá (hay un lado colombiano), donde los yukpas han vivido ancestralmente. Al siguiente día, los yukpas volvieron a su asentamiento y encontraron cascos de balas en el suelo. De inmediato empezaron a recoger sus cosas sin saber para dónde ir. En este año que llevan en Colombia han tenido que moverse por tantos lugares que cuando se asentaron en ese terreno junto al río Táchira pensaron que por fin podrían estar tranquilos. Pero no.
lunes, 20 de noviembre de 2017
Guardia Nacional Bolivariana y contrabando de gasolina en la frontera colombo-venezolana
El País recorrió la trocha conocida como la ‘Pika del Dos’, un paso ilegal controlado por Los Pelusos, un grupo disidente de la guerrilla del EPL que se desmovilizó en Colombia en los años 90 y que comando hasta el día de su muerte, en octubre del 2015, alias ‘Megateo’. Esta banda criminal actúa en la frontera en estrecha alianza con la guerrilla del ELN, según el Ejército colombiano. El recorrido continúa por la alta Guajira venezolana donde el negocio del contrabando y el combustible ya no es de grandes bandas sino de particulares que bajo la modalidad del hormigueo, litro a litro, sacan enormes cantidades de gasolina hacia Maicao (La Guajira) y el Cesar.
martes, 28 de marzo de 2017
Reclutamiento de niños por grupos armados en la frontera colombo-venezolana
cuidadosamente desde una perspectiva de los derechos humanos.
responsabilidades. Todo para mostrar la realidad lacerante de la niñez en esos espacios lejanos de los centros de poder y la información.
sábado, 11 de febrero de 2017
Guerrilla colombiana y militares venezolanos contrabandean ganado en la frontera (video)
Como reporteros viajando por Nuestra América nos ha tocado andar miles de kilómetros para poder palpar la realidad de gente que es invisibilizada por los grandes medios, por los gobiernos de turno y por programas de estados mal aplicados, a eso se une a causa de lo antes mencionado, la inseguridad, uno de los mas grandes males que asolan estas tierras en que nos adentramos en este recorrido, en esta ocasión por la Sierra de Perijá, en el estado Zulia, República Bolivariana de Venezuela.
Esta cordillera de montañas, se encuentra entre Venezuela y Colombia, siendo parte importante de la frontera entre estos dos países, del lado venezolano es un parque nacional que se extiende sobre una superficie de 295.288 ha o 2.952 km². Hasta allí subimos para conocer estos paisajes de serranía.
domingo, 26 de junio de 2016
¿Guerrilleros colombianos haciendo minería en Venezuela?
En el año 2012, el Centro Internacional de Toledo para la Paz -CITpax Colombia- divulgó su informe Actores Armados Ilegales y Sector Extractivo en Colombia en el que describe las actividades mineras realizadas por diferentes grupos armados ilegales en ese país. Como explicaron, no era una actividad reciente y de ella se han beneficiado tanto los paramilitares como las guerrillas.
Ya sea como beneficio directo o como una participación indirecta y en favorecimiento de otros, los actores armados ilegales han vulnerado derechos de la población, de líderes y de sindicalistas para conservar fuentes de financiamiento que obtienen por cuenta de la minería -de todo tipo de material- y del petróleo, así como por las acciones de sabotaje a oleoductos. “No es sorprendente -expresan en el informe- que el mapa de las actividades extractivas en el país coincida con la ubicación de los grupos armados ilegales y que la minería ilegal haya contribuido al desarrollo de mercados de violencia”. Según la investigación, el aumento del interés de los grupos armados por la minera es consecuencia de “haber encontrado nuevas modalidades para captar parte de las utilidades/ganancias de las empresas así como de las regalías que el Estado redistribuye a las regiones”; y en segundo lugar, porque “la producción y comercialización se volvieron menos complicadas y arriesgadas en comparación con la producción y procesamiento de la cocaína”.
jueves, 24 de marzo de 2016
Desde la Península de La Guajira: Crisis Arijuna* del pueblo Wayuu
Anónimo
*Arijuna= Persona extraña, posible enemigo, conquistador, que no respeta las normas Wayuu.
jueves, 10 de marzo de 2016
Crisis de la salud: El viacrucis de pacientes venezolanos que van a Colombia
Se juntan de a cientos en los puentes de la frontera antes del amanecer, en sillas de ruedas o con máscaras quirúrgicas en sus rostros. Llevan consigo copias de rayos X o historiales médicos con la esperanza de convencer a las autoridades venezolanas de que los dejen sumarse a los pocos que reciben permiso para cruzar la frontera hacia Colombia todos los días. Seis meses después de que el gobierno de Venezuela cerrase la frontera con Colombia para combatir el contrabando, miles de pacientes deben cruzar a pie para recibir tratamiento en hospitales de Colombia, y evitar así tener que acudir al sistema de salud venezolano, que está acabado. El cierre ha trastornado la rutina diaria de todos los que viven a lo largo de la frontera, pero las consecuencias han sido más traumáticas todavía, y a veces mortales, para los venezolanos enfermos.
Víctima
Dany Cubides, un hombre de 33 años que necesita una diálisis, se desmayó en el puente que conecta a esta localidad del lado venezolano con la ciudad colombiana de Cúcuta cuando regresaba de recibir el tratamiento. Antes del cierre fronterizo, el viaje le tomaba media hora en motocicleta. Pero los vehículos ya no pueden cruzar la frontera y los pacientes tienen que conseguir permisos especiales para hacerlo a pie. Sus viajes a un centro que ofrece diálisis en Cúcuta se convirtieron en recorridos de horas, que dejaban a Cubides demasiado cansado como para cenar. No pudo seguir trabajando como jardinero. Hasta que una tarde calurosa, poco antes del Año Nuevo, tropezó y se cayó en el puente. Llegó muerto a un hospital de Cúcuta, según su certificado de defunción y su historial médico. “Esto no hubiera pasado de no haber sido por el cierre. Día tras día de cansancio”, se lamentó su madre, Elvira Cubides, mientras se secaba las lágrimas. “El país se quedó sin corazón”.
Tal vez lo único peor que hacer el recorrido hacia una clínica en Colombia es aventurarse en el sistema de salud venezolano. En los hospitales públicos los suministros médicos escasean. El país dispone del 20% de las medicinas que necesita, de acuerdo con la asociación farmacéutica. En la ciudad montañosa de San Cristóbal, la localidad urbana venezolana más cerca de Ureña, seis menores fallecieron a lo largo de una semana en febrero porque no había respiradores artificiales. Este mes, un legislador acusó al hospital más grande de la ciudad de usar medicinas vencidas.
Noel Leal, un chofer de taxis de 66 años de Ureña con fallas renales, no va a los caóticos hospitales de San Cristóbal y prefiere lidiar con los problemas de la frontera tres veces por semana para recibir tratamiento en Cúcuta. Se despierta con sus gallos antes del amanecer y se prepara para los interrogatorios en el puesto fronterizo, a pesar de que tiene sus papeles en orden. Luego cruza a pie el puente de 320 metros sobre el río Táchira. “Sientes que estás lleno de líquido y tus piernas no se quieren mover. Pero tienes que caminar porque de lo contrario no recibirás tratamiento”, dijo. La enfermedad de Leal es terminal, por lo que se le dio permiso indefinido para hacer el cruce. La mayoría de los venezolanos tienen que conseguir pases diarios en la mañana.
Difícil cruce
En Ureña, una ciudad de 40.000 habitantes con casuchas de metal pintadas de colores brillantes, las autoridades entregan 200 pases diarios. Los pacientes hicieron cola por horas un día reciente, solo para encontrarse con que la Guardia Nacional tenía nuevos requisitos para entregar el pase. El director del centro que entrega los permisos estaba tan enojado como los pacientes. “Juegan con la vida de la gente, haciendo que abuelos, gente que apenas puede caminar, venga y espere así todo el día”, dijo el director del centro Luis Hernando en medio de aplausos.
Antes de que se cerrase la frontera de 2.260 kilómetros (1.400 millas) en agosto, más de 100.000 personas la cruzaban diariamente, según el gobierno venezolano. Ahora lo pueden hacer solo 3.000, de acuerdo con organizaciones sin fines de lucro que trabajan en la región. Además de los enfermos, Venezuela permite también el cruce de estudiantes, de algunos trabajadores y de los colombianos que viven en Venezuela y regresan a su país por su propia cuenta. Padres con hijos pequeños en uniforme escolar y estudiantes universitarios se suman a los enfermos y tratan de cruzar puestos de control con alambres de púas temprano. Hacia las ocho de la mañana reina la confusión.
Una mañana reciente un oficial de la Guardia Nacional le dijo a una familia que si quería matricular a su hija en una escuela secundaria de Colombia, tendrían que cruzar por otro puesto. Cuando le preguntaron por qué, respondió: “Porque así lo digo yo”. Un paciente con VIH no pudo cruzar porque no tenía todo su historial médico y se fue mascullando que los soldados fijan sus propias reglas. Olga Burgos, empleada de una tienda de comestibles, fue rechazada porque un oncólogo escribió la fecha equivocada en sus papeles.
Libia Zulay responsabiliza a los caprichos de los guardias fronterizos por la muerte de su nieto Jheancarlo, de tres años, que tenía leucemia. Poco antes de la Navidad, el pequeño sufrió convulsiones en su cuna. Zulay lo llevó a una clínica de Ureña, pero el personal le dijo que sólo los hospitales colombianos podrían ayudarlo. Los guardias le dijeron a la familia que tenían que esperar a que abriese la frontera a las seis de la mañana. La familia decidió no intentar un cruce ilegal en motocicleta de noche. Esperaron, turnándose para tener al pequeño en brazos mientras sus labios se tornaban azules y la mirada se le perdía. Murió al día siguiente en Cúcuta, de acuerdo con su certificado de defunción y sus papeles médicos. “Estaba desesperada, llorando e implorándole a todos los oficiales que nos dejasen cruzar”, cuenta Zulay. “Estaba sorprendida de que estuviesen dispuestos a jugar con la vida de un niño. Algún día tendrán que pagar por esa muerte”.
[Tomado de http://www.elimpulso.com/noticias/nacionales/el-viacrucis-de-pacientes-venezolanos-que-van-a-colombia.]
lunes, 7 de marzo de 2016
El saqueo minero en el Edo Amazonas (a propósito de lo ocurrido en Tumeremo)
El problema de la minería ilegal en el estado Amazonas se ha venido incrementando de manera grotesca en los últimos tiempos, donde la mayor parte de la dirigencia política del Proceso en Amazonas calma su conciencia observando las largas e inhumanas colas de Mercal señalando y sentenciando con su dedito "ahí está el socialismo" mientras se enriquecen a un ritmo pocas veces visto en la historia del país, construyendo una nueva oligarquía mafiosa aliada a la anterior. La realidad de la minería y el contrabando en Amazonas y Bolívar parece tornarse incompatible con ella misma, mucho más extraña que el realismo mágico. En esa realidad conviven colombianos y brasileños con los respectivos "dueños" de minas, con apoyo logístico de los helicópteros de la Guardia Nacional y del ejército que llevan equipos mineros y de alojamiento por partes, prostitutas, celulares satelitales, armas, uniformes para paramilitares, municiones, y desde luego, espacio para retirar oro y otros minerales; helicópteros que deberían estar protegiendo la frontera, los recursos naturales, la salud de los habitantes, o brindando apoyo a las instituciones del estado. Esa realidad comienza a hacerse en nuestros cerebros, desconcertante, casi incomprensible, difícil de creer, cuando a esa convivencia se suman las FARC junto a las Autodefensas de Colombia, el ejército colombiano, oficiales norteamericanos del Plan Colombia los narcos y políticos del gobierno nacional y de la oposición, así como comerciantes de Colombia, Puerto Ayacucho, y de las mismas comunidades indígenas. Situación que inhibe las denuncias más que las amenazas, pues así las denuncias parecen venir de unos locos paranoicos. Denunciar la realidad es casi suicidarse en credibilidad personal, sin embargo, la realidad está ahí, "el que tenga ojos que vea, el que tenga oídos que oiga", las denuncias se hacen cada vez más frecuentes, tanto de individualidades como de organizaciones de la oposición como del gobierno, una de las últimas denuncias viene de la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de Amazonas (mayo, 2014) con participación de 13 organizaciones.
jueves, 19 de noviembre de 2015
Los Wayúu, el chivo expiatorio de la propaganda anticontrabando
Fuentes fidedignas nos informaron que el día miércoles 11 de noviembre efectivos del ejército quemaron 6 camiones, en el sector la Candelaria, parroquia Guajira del municipio Guajira.
Yo no se en cuál ley dice que los militares tienen derecho a destruir una propiedad ajena, por más combustible de contrabando que carguen esos vehículos, existe un debido proceso.
La comunidad de Moina reaccionó ante estos hechos, pero en medio de un Estado de Excepción y con garantías constitucionales suspendidas en la región es un riesgo de muerte protestar en la Guajira ante una FANB que no respeta EL DERECHO A LA la VIDA. la respuesta fue que se reforzó la presencia militar con varias camionetas “hilux” y “batallas” repletas de soldados, además de dos tanques de guerra.
Seguramente muchos se alegran de esta situación, pero les invito a reflexionar sobre la realidad social y económica de la Guajira, una tierra donde impera la pobreza, ausencia de fuentes de empleo, y abandono estatal, muchas familias optan por el contrabando como medio de subsistencia, y esa realidad no va a cambiar mientras las medidas del Estado venezolano sean sólo fórmulitas como una bolsa de comida quincenal, matando contrabandistas o quemando camiones. Unicamente soluciones de forma, porque el gran problema de fondo es la ausencia de políticas públicas eficientes que acaben con el hambre y nos brinde una mejor calidad de vida a los habitantes de la Guajira.
Quiero mencionar que mientras el ejército hace sus desastres en nuestro territorio, la Guardia Nacional Bolivariana permite que siga pasando el contrabando por las noches. Hace tres noches conté 14 camiones full de comida a sólo escasos metros de la alcabala de Guarero, y con rumbo al “80″, la trocha más transitada y cuya longitud revienta hasta el otro lado de la frontera, en Maicao.
[Tomado de http://laguarura.net/2015/11/12/los-wayuu-el-chivo-expiatorio-de-la-propaganda-anticontrabando.]
domingo, 15 de noviembre de 2015
.Wayúu en la frontera: “Todos los día tenemos que pelear con el Ejército”
En Guarero, a pocos kilómetros de la línea fronteriza en el municipio Guajira [Edo. Zulia], está ubicada la parada de los autobuses de la línea Metromara que cubré la ruta asignada para el llamado corredor humanitario habilitado por el gobierno nacional para la población wayuu.
Este corredor se instaló luego del anuncio del cierre de la frontera el pasado 7 de septiembre del 2015, dicho paso peatonal se habilitó con la finalidad de evitar que el pueblo indígena quedará totalmente incomunicado y dividido por la frontera, por lo que se les garantiza el paso por ahí luego de cumplir varios protocolos de seguridad impuestos por la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), organismo que se encarga de resguardar la zona.
sábado, 19 de septiembre de 2015
Opinión: Sobre puntos y rayas
“Entre tu pueblo y mi pueblo hay un punto y una raya
la raya dice no hay paso, el punto vía cerrada”
Esta canción, escrita por Aníbal Nazoa, con música de Juan Carlos Núñez y muchas veces cantada por Soledad Bravo, se hace muy vigente, porque se ha intentado justificar la forzada repatraición de miles de colombianos con tres razones fundamentales: que es por culpa del contrabando, la manipulación del cambio del bolívar contra el dólar y por la presencia de paramililtares. Voy a analizar los diversos ángulos de esta medida tomada por el gobierno.
Contrabando: En un artículo anterior me referí a este fenómeno, en el señalaba que es una respuesta inmediata a los controles, ya que permite una ganancia económica y entre mayor sea el diferencial cambiario de una frontera a otra mayor la cantidad de personas que se abocan a esta actividad (pueden leer a mayor profundidad en el artículo: ¿Quién es Bachaquero? En: www.jorgecruzo.blogspot.com ); no importa la ilegalidad o la persecución, siempre habrá una forma de evadirla o siempre se tendrá un o unos encargados del control de las fronteras que acepte un soborno. En las fronteras de Venezuela con Colombia y Brasil (especialmente) siempre ha habido un tráfico de artículos de una lado para otro, que dependiendo de donde se puede obtener mejor precio cambia de dirección. También debo señalar que las personas que viven en la frontera sacan provecho de ello, de esa “zona franca” donde se pueden movilizar sin necesidad de documentos y adquirir mercadería a mejores precios. En pocas palabras, ellos tienen rutinas, como cualquier ser humano, entre ellas están la búsqueda de productos económicos que les haga rendir sus ingresos. Es cuestión de economía energética, como lo he llamado (cada acción nuestra espera obtener una similar o mayor recompensa por el desgaste energético que significa la misma, si por un tiempo o siempre recibimos a cambio una menor significa desnutrición y, por último, la muerte).



















