Juan Cáspar
En diversos lugares de Estados Unidos, como consecuencia de las protestas por el asesinato de George Floyd a manos de un policía, hay quien se ha lanzado al derribo de ciertas estatuas que se identifican con la ignominia histórica. Es ya un (irritante) lugar común la condena de esos actos y la consabida repetición de que no se puede juzgar la historia con la visión moral de la actualidad. Se olvida, o sencillamente se quiere ocultar, con estas argumentaciones, para mí muy conservadoras, que con esos actos, tan vandálicos como simbólicos, se quiere ver una conexión, precisamente, entre los hechos del pasado y los problemas del presente. ¿Son el racismo o la esclavitud repulsivas prácticas de la humanidad del pasado? No solo la respuesta es negativa, ya que perviven de una u otra manera en las instituciones actuales, bien alimentadas por algo en donde hay cabida para todos los colores de piel, que es la discriminación social, sino que se mantienen esos símbolos de ese pasado, que tanto irritan a muchas personas. Hay un obvio hilo conductor en la historia y no se puede obviar para analizar el malestar social rasgándose las vestiduras de forma teatral ante hechos violentos.
En diversos lugares de Estados Unidos, como consecuencia de las protestas por el asesinato de George Floyd a manos de un policía, hay quien se ha lanzado al derribo de ciertas estatuas que se identifican con la ignominia histórica. Es ya un (irritante) lugar común la condena de esos actos y la consabida repetición de que no se puede juzgar la historia con la visión moral de la actualidad. Se olvida, o sencillamente se quiere ocultar, con estas argumentaciones, para mí muy conservadoras, que con esos actos, tan vandálicos como simbólicos, se quiere ver una conexión, precisamente, entre los hechos del pasado y los problemas del presente. ¿Son el racismo o la esclavitud repulsivas prácticas de la humanidad del pasado? No solo la respuesta es negativa, ya que perviven de una u otra manera en las instituciones actuales, bien alimentadas por algo en donde hay cabida para todos los colores de piel, que es la discriminación social, sino que se mantienen esos símbolos de ese pasado, que tanto irritan a muchas personas. Hay un obvio hilo conductor en la historia y no se puede obviar para analizar el malestar social rasgándose las vestiduras de forma teatral ante hechos violentos.

