Jacinto
Ceacero
A pesar de los esfuerzos del sistema, el
Capital, el Estado y las ideologías dominantes por erradicar, controlar,
domesticar y sometwer las ideas libertarias y la intervención social del
anarquismo, éste vuelve a fluir entre las personas, en sus reacciones
personales y en las comunidades más básicas de La sociabilidad. Como señala
Vanina escales al reseñar el libro de Tomás Ibáñez Actualidad del Anarquismo
(2007), “Frente a las costras de la quietud, el anarquismo toma las formas del
agua; inventa su curso frente a los obstáculos, se moviliza y embiste contra
las manifestaciones de la dominación”.
Ciertamente estamos en un período de pensamiento
único, como ni se atrevieron a pensar George Orwell o Aldous Huxley cuando
imaginaron sus sociedades distópicas pero el camino hacia la transformación
social por el que transita la humanidad desde hace miles de años no se ha
acabado porque la vida se va abriendo camino y el anarquismo es vida. Es la
hora del anarquismo, del movimiento libertario como catalizador de la
resistencia y los síntomas para hacer esta afirmación son muchos.









