Rodolfo Montes de
Oca
Las industrias de la mercadotecnia y la publicidad han
exprimido hasta lo inimaginable la supuesta existencia de una profecía maya
sobre el fin del mundo, profecía que debió cumplirse en el 2012. Pero ¿qué tan
verídico es ese vaticinio? ¿Es cierto que los mayas y los mexicas predijeron
nuestro fin? ¿Cómo es posible que una civilización vaticine el fin de otra?
Estas preguntas, que parecen albergan un gran misterio, es
un axioma que solo responden a una constante de la humanidad, que se basa en el
perpetuo colapso de las mega-estructuras urbanísticas y de desarrollo que ha
experimentado el hombre desde hace 2000 años. El historiador británico Arnold
J. Toynbee en su Magnus Opus “Estudio de
la historia” determina de una forma sistemática el colapso de 21 sociedades
complejas en el mundo, desde los sumerios hasta los mayas, todas las grandes
sociedades sedentarias han experimentaron el colapso social y la nuestra no
será la excepción.
