Macarena Amores
La Iglesia Católica “premia” con la beatificación a las mujeres que defiendan con su vida la idea cristiana de “castidad”.
Así lo ha manifestado el arzobispo de Burgos, Fidel Herráez Vega, en una carta publicada en el portal del Opus Dei y de la que se han hecho eco varios diarios en la segunda semana de julio. Y para justificar esta acción no ha dudado en utilizar la historia y el recuerdo de una víctima de violencia machista, la de Marta Obregón, una joven de 22 años asesinada por Pedro Luis Gallego, el “violador del ascensor”, en 1992. Marta era católica y había manifestado en muchas ocasiones su deseo de ser misionera, entregándose vocacionalmente a las ideas de la religión cristiana. Por esta razón, la Iglesia Católica lleva desde el año 2011 realizando todos los trámites pertinentes que permitan convertirla en mártir.
La Iglesia Católica “premia” con la beatificación a las mujeres que defiendan con su vida la idea cristiana de “castidad”.
Así lo ha manifestado el arzobispo de Burgos, Fidel Herráez Vega, en una carta publicada en el portal del Opus Dei y de la que se han hecho eco varios diarios en la segunda semana de julio. Y para justificar esta acción no ha dudado en utilizar la historia y el recuerdo de una víctima de violencia machista, la de Marta Obregón, una joven de 22 años asesinada por Pedro Luis Gallego, el “violador del ascensor”, en 1992. Marta era católica y había manifestado en muchas ocasiones su deseo de ser misionera, entregándose vocacionalmente a las ideas de la religión cristiana. Por esta razón, la Iglesia Católica lleva desde el año 2011 realizando todos los trámites pertinentes que permitan convertirla en mártir.






