Humberto Decarli
Es un hecho indubitable que la inmensa mayoría de la población rechaza al actual gobierno madurista. Así lo confirman los estudios de opinión y la conducta oficialista al oponerse a cualquier tipo de elección. Podemos decir con seguridad que el chavismo perdió el apoyo popular del cual se jactaba. No obstante, hay cierta apatía para movilizarse en la calle. Se da la paradoja de una dirección de rechazo acompañada de una abulia a la hora de reclamar. Pareciera algo contradictorio y absurdo pero es que las respuestas políticas no son necesariamente simétricas porque no se mueven de manera uniforme y lógica sino de acuerdo a contextos imposibles de desconocer.
Es un hecho indubitable que la inmensa mayoría de la población rechaza al actual gobierno madurista. Así lo confirman los estudios de opinión y la conducta oficialista al oponerse a cualquier tipo de elección. Podemos decir con seguridad que el chavismo perdió el apoyo popular del cual se jactaba. No obstante, hay cierta apatía para movilizarse en la calle. Se da la paradoja de una dirección de rechazo acompañada de una abulia a la hora de reclamar. Pareciera algo contradictorio y absurdo pero es que las respuestas políticas no son necesariamente simétricas porque no se mueven de manera uniforme y lógica sino de acuerdo a contextos imposibles de desconocer.


