Yago Álvarez
Repetir una y otra vez hasta que las suposiciones se conviertan en dogmas. Aplastar el conocimiento y la imaginación machacando con que there is no alternative. Tratar como locos o ignorantes a todo aquel que se descarrile de la ortodoxia que ellos mismos han convertido en ley divina. Y, si esas supuestas normas inviolables fallan, pues se le echa la culpa a las “externalidades”, o sea, se exculpa de todo error y pecado a sus métodos y recetas: si la mano invisible no funciona es porque no le dejan. Así se ha fraguado la corriente económica dominante de las últimas décadas y todo el tinglado financiarizado al servicio del capital que se ha construido sobre él. Pero el 2020 lo ha cambiado todo.
