Siriarte
Desde nuestra más firme defensa de la libertad, la Confederación General del Trabajo ha tenido muy claro que
el aborto como interrupción voluntaria
del embarazo es un derecho inalienable para todas las mujeres que debiera ser reconocido por la
legislación de todos los
países para garantizar el libre
acceso al aborto en la Sanidad Pública.
Igualmente, defendimos y así se recoge en los Acuerdos Congresuales de Valencia
en 2018, que exigimos una
educación emancipadora que comprenda la educación sexual como parte de nuestras vidas y que ésta, a su vez, incluya los derechos
sexuales y reproductivos así
como la prevención en materia de salud sexual desde una perspectiva global de nuestro cuerpo y nuestra salud. No queremos que
por falta de presupuesto o prejuicios morales se
excluyan partes de nuestra formación y de nuestros cuerpos ni en la sanidad ni en la educación
públicas. Casualmente, estos
ámbitos tabús coinciden en que
se encuentran relacionados con la libertad de decidir, con el deseo o con el
amor libre, arrinconando al
ámbito de lo privado la
educación y la gestión de la
sexualidad para quien tenga
conocimiento y pueda
costeárselo.


