Tal vez alguien se equivocó feo al remitir los e-mails, o tienen a un bromista a cargo de esa tarea, pero lo cierto es que llega la diplomática convocatoria para que -después de pagar 100 dólares per cápita sin posterior derecho a reembolso- tengamos la inigualable dicha de hacer aceptable nuestra presencia en el XVIII FMJE, a realizarse el próximo diciembre en Quito, capital de Ecuador, bajo los auspicios del gobierno del reelecto Rafael Correa, evento que estará dedicado (¡por si quedaban dudas!) a la memoria del recientemente fallecido Comandante Infinito, Supremo y Eterno Ustedes-Saben-Quien.
No queremos ser tachados de malagradecidos ni de reservarnos la noticia de cuándo y dónde hay parranda promovida por el Estado y/o el Capital, así que difundimos lo de este convite. Pero tampoco podemos dejar la ocasión sin recordar lo que expresamos a raiz de la celebración del XVI FMJE en Caracas allá en el año 2005, un reporte bastante ilustrativo de lo que cabía decir entonces, y cabe decir hoy, de esta clase de ceremonias tan a gusto de las burocracias autoritarias "de izquierda" y, por lo que se ve ahora, del populismo extractivista latinoamericano.
__Del XVI FMJE al VI FSM: ¡Lo que a Chávez no le cuesta, hágase fiesta!__
Redacción
[Publicado en El Libertario, # 44, septiembre-octubre 2005, p. 2]
Se realizó en Caracas, por los días de agosto [2005], un evento que evidentemente fue sugerido por los asesores cubanos del aparato propagandístico oficial: el XVI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes (XVI FMJE). El fidelismo había reflotado en 1997 esta conmemoración de raíz stalinista en la búsqueda desesperada por apoyos a su fosilizado régimen, si bien aquello no fue ni la sombra del pasado, pues faltaba la extinta Unión Soviética que había dado el indispensable soporte económico y político a los festivales precedentes. Por suerte para el gobierno castrista, ahora a cargo de tan decadente franquicia, aparecieron interesados en darle oxígeno financiero: en 2001 fueron los gobernantes militares de Argelia; quienes realizaron el show para proveerse de una cobertura por la izquierda a la represión genocida que entonces ejecutaban contra la etnia bereber y la insurgencia islámica. Luego vino otro mandatario marcial forrado de divisas petroleras: el héroe del Museo Histórico-Militar, cuyo gobierno financió el tinglado a un costo, oficialmente reconocido y aprobado por la sumisa Asamblea Nacional, de 1,8 millardos de bolívares (cerca de 84 millones de US $ al cambio oficial), pero que dado lo visto y padecido durante su incidencia, debió alcanzar una factura final sobre los 90 millones de dólares.
