Víctor Flores
El presidente Rafael Correa ha comprometido casi toda la producción petrolera de Ecuador por una multimillonaria deuda con China, que triangula esos flujos de crudo con oscuros intermediarios, hacia los depósitos de Chevron en Estados Unidos, la misma que es perseguida por millonarios daños ecológicos en la Amazonia. La compleja trama tejida por Correa, uno de los más fervorosos seguidores del "socialismo del siglo XXI" proclamado por el ex presidente Hugo Chávez, muestra una cadena de incongruencias con su retórica de izquierdas y ha sido develada por una documentada investigación de dos periodistas de la agencia Reuters con base en documentos oficiales
La punta de la madeja fue un dato curioso en los negocios petroleros que hacen las firmas petroleras estatales chinas con Ecuador: comenzaron a negociar cada vez más petróleo en el exterior que el destinado finalmente a China, de acuerdo con la extensa investigación de la agencia británica divulgada a finales de noviembre de este año que termina. Y para ello, los chinos contrataron a intermediarios que han sido muy denostados por Correa como “corruptos” que sacan ganancias de las riquezas naturales ecuatorianas. Entre ellas está la polémica Taurus Petroleum, cuya negociación del petróleo iraquí durante la guerra ha sido en años anteriores objeto del escrutinio de fiscales en Estados Unidos.
Primer paso: China toma control del petróleo ecuatoriano
Menos del 2% del petróleo ecuatoriano entregado a los chinos fue exportado a China durante el segundo trimestre de 2013, casi nada, de acuerdo con datos del Banco Central del Ecuador. Al contrario, al menos 214.000 barriles diarios -40 por ciento de la producción de Ecuador-, fueron enviados a Estados Unidos, a las refinerías que pueden procesar el azufrado petróleo pesado latinoamericano, entre ellas Chevron.
Correa, electo tres veces consecutivas para gobernar desde 2006 hasta 2016, declaró una popular moratoria de su deuda externa en 2007, en su primer año en el poder. Entonces comenzó a endeudarse con China, desde los primeros 1.000 millones de dólares recibidos en 2009 hasta llegar a 9.000 millones de dólares en 2013.
El presidente Rafael Correa ha comprometido casi toda la producción petrolera de Ecuador por una multimillonaria deuda con China, que triangula esos flujos de crudo con oscuros intermediarios, hacia los depósitos de Chevron en Estados Unidos, la misma que es perseguida por millonarios daños ecológicos en la Amazonia. La compleja trama tejida por Correa, uno de los más fervorosos seguidores del "socialismo del siglo XXI" proclamado por el ex presidente Hugo Chávez, muestra una cadena de incongruencias con su retórica de izquierdas y ha sido develada por una documentada investigación de dos periodistas de la agencia Reuters con base en documentos oficiales
La punta de la madeja fue un dato curioso en los negocios petroleros que hacen las firmas petroleras estatales chinas con Ecuador: comenzaron a negociar cada vez más petróleo en el exterior que el destinado finalmente a China, de acuerdo con la extensa investigación de la agencia británica divulgada a finales de noviembre de este año que termina. Y para ello, los chinos contrataron a intermediarios que han sido muy denostados por Correa como “corruptos” que sacan ganancias de las riquezas naturales ecuatorianas. Entre ellas está la polémica Taurus Petroleum, cuya negociación del petróleo iraquí durante la guerra ha sido en años anteriores objeto del escrutinio de fiscales en Estados Unidos.
Primer paso: China toma control del petróleo ecuatoriano
Menos del 2% del petróleo ecuatoriano entregado a los chinos fue exportado a China durante el segundo trimestre de 2013, casi nada, de acuerdo con datos del Banco Central del Ecuador. Al contrario, al menos 214.000 barriles diarios -40 por ciento de la producción de Ecuador-, fueron enviados a Estados Unidos, a las refinerías que pueden procesar el azufrado petróleo pesado latinoamericano, entre ellas Chevron.
Correa, electo tres veces consecutivas para gobernar desde 2006 hasta 2016, declaró una popular moratoria de su deuda externa en 2007, en su primer año en el poder. Entonces comenzó a endeudarse con China, desde los primeros 1.000 millones de dólares recibidos en 2009 hasta llegar a 9.000 millones de dólares en 2013.
