Gladys Guevara
A lo largo de la historia del ser humano y más específicamente a partir del desarrollo y auge del capitalismo en el mundo, el mayor aliado para su expansión y consolidación ha sido, ciertamente, la aparente confrontación entre adversarios políticos, expresada en conflictos y guerras, las cuales han desangrado a buena parte de la humanidad y han consolidado el actual orden mundial. Pareciera como si el sistema globalizado de dominantes y dominados que rige al mundo, encontrara en las confrontaciones, y más específicamente en sus eventuales "adversarios" de turno, las mejores piezas del ajedrez para mantener en suspenso un juego, y permitir que el ritual sea practicado por generaciones y generaciones de hombres y mujeres, quienes dicen detestarlo y querer abolirlo, pero terminan actuando, a mediano y largo plazo, con la misma lógica que dicen combatir.
Entrar en el juego, en calidad de aliado o "combatiente del sistema", asegura el apalancamiento y reimpulso de la cabeza de la Hidra, que no cesa de reproducirse bajo la mirada impávida de la humanidad, que ya la cree natural, inherente al ser humano.
A lo largo de la historia del ser humano y más específicamente a partir del desarrollo y auge del capitalismo en el mundo, el mayor aliado para su expansión y consolidación ha sido, ciertamente, la aparente confrontación entre adversarios políticos, expresada en conflictos y guerras, las cuales han desangrado a buena parte de la humanidad y han consolidado el actual orden mundial. Pareciera como si el sistema globalizado de dominantes y dominados que rige al mundo, encontrara en las confrontaciones, y más específicamente en sus eventuales "adversarios" de turno, las mejores piezas del ajedrez para mantener en suspenso un juego, y permitir que el ritual sea practicado por generaciones y generaciones de hombres y mujeres, quienes dicen detestarlo y querer abolirlo, pero terminan actuando, a mediano y largo plazo, con la misma lógica que dicen combatir.
Entrar en el juego, en calidad de aliado o "combatiente del sistema", asegura el apalancamiento y reimpulso de la cabeza de la Hidra, que no cesa de reproducirse bajo la mirada impávida de la humanidad, que ya la cree natural, inherente al ser humano.
