Franklin Valduz
Recientemente experimenté otro de esos tristes episodios relacionado con los graves problemas de los servicios públicos que padece nuestra amada Venezuela. Esta vez no se trató de las habituales colas para comprar alimentos, productos de higiene personal u otros. En esta oportunidad, fueron poco más de 5 horas para comprar gas en la Planta de Llenado Argimiro Gabaldón en Acarigua, Portuguesa.
Unidades en mal estado, algunas abandonadas por falta de repuestos y piezas, déficit de cilindros, problemas laborales, ‘bachaqueo’, entre otros, forman parte del quehacer cotidiano de esta empresa que fue estatizada por el comandante Chávez con la premisa de brindar un óptimo servicio, pero que luego de algunos años la ineficiencia es tal, que se quedó en pañales para dar respuesta a miles de usuarios que todos los días deben recorrer las dos plantas de distribución existentes en Acarigua y Araure, para tratar de adquirir el producto.
Recientemente experimenté otro de esos tristes episodios relacionado con los graves problemas de los servicios públicos que padece nuestra amada Venezuela. Esta vez no se trató de las habituales colas para comprar alimentos, productos de higiene personal u otros. En esta oportunidad, fueron poco más de 5 horas para comprar gas en la Planta de Llenado Argimiro Gabaldón en Acarigua, Portuguesa.
Unidades en mal estado, algunas abandonadas por falta de repuestos y piezas, déficit de cilindros, problemas laborales, ‘bachaqueo’, entre otros, forman parte del quehacer cotidiano de esta empresa que fue estatizada por el comandante Chávez con la premisa de brindar un óptimo servicio, pero que luego de algunos años la ineficiencia es tal, que se quedó en pañales para dar respuesta a miles de usuarios que todos los días deben recorrer las dos plantas de distribución existentes en Acarigua y Araure, para tratar de adquirir el producto.

