Edith Sánchez
El nombre de Otto Gross no resulta familiar para muchos y esto tiene una explicación obvia: durante mucho tiempo se pretendió borrar el hecho de que existió, que estuvo en el corazón del movimiento psicoanalítico clásico y que con su vida y sus ideas hizo temblar los cimientos de esa corriente. A pesar de que fue muy productivo y dio a la luz una importante cantidad de escritos, estos fueron sistemáticamente ocultados o minimizados.
A Otto Gross se le puede considerar un precursor de la antipsiquiatría. Silvia Tendlarz, estudiosa de la vida y la obra de Gross, lo definió como “el primer psicótico en análisis”. Para muchos de sus contemporáneos fue eso: un enfermo mental. Aún así, tiene una obra propia que influyó notablemente en el movimiento dadaísta y, sin duda alguna, se adelantó a su tiempo en muchos sentidos.
El nombre de Otto Gross no resulta familiar para muchos y esto tiene una explicación obvia: durante mucho tiempo se pretendió borrar el hecho de que existió, que estuvo en el corazón del movimiento psicoanalítico clásico y que con su vida y sus ideas hizo temblar los cimientos de esa corriente. A pesar de que fue muy productivo y dio a la luz una importante cantidad de escritos, estos fueron sistemáticamente ocultados o minimizados.
A Otto Gross se le puede considerar un precursor de la antipsiquiatría. Silvia Tendlarz, estudiosa de la vida y la obra de Gross, lo definió como “el primer psicótico en análisis”. Para muchos de sus contemporáneos fue eso: un enfermo mental. Aún así, tiene una obra propia que influyó notablemente en el movimiento dadaísta y, sin duda alguna, se adelantó a su tiempo en muchos sentidos.
