Amnauj T.
Durante la primera mitad del agitadísimo siglo XIX, con la burguesía aún luchando por la toma del poder político en toda Europa, y todavía al calor de las revoluciones Francesa y Americana, un nuevo rayo de esperanza llegaba para las clases populares del mundo occidental.
El proletariado industrial comenzaba a organizarse en sociedades de socorro mutuo, a la vez que numerosos intelectuales ideaban nuevos sistemas, tendentes a buscar formas más justas de división del trabajo y reparto de su producto, dando lugar a lo que se conoció como socialismos utópicos. Los trabajadores industriales, pero también los campesinos y artesanos de más baja condición, empezaban a comprender la importancia de asociarse con diversos fines, tanto de apoyo mutuo y solidaridad, como de reivindicación, resistencia y confrontación con las clases poderosas, tomando así, poco a poco, conciencia de su propia realidad como grupo social productivo y por lo tanto, imprescindible en cualquier sociedad. Surge así el movimiento obrero con sus diversas corrientes, que será uno de los motores de la historia contemporánea. Socialismo, comunismo, anarquismo, sindicalismo revolucionario, anarcosindicalismo, son términos que designan diversas cristalizaciones de esa conciencia liberadora de la clase trabajadora.
Durante la primera mitad del agitadísimo siglo XIX, con la burguesía aún luchando por la toma del poder político en toda Europa, y todavía al calor de las revoluciones Francesa y Americana, un nuevo rayo de esperanza llegaba para las clases populares del mundo occidental.
El proletariado industrial comenzaba a organizarse en sociedades de socorro mutuo, a la vez que numerosos intelectuales ideaban nuevos sistemas, tendentes a buscar formas más justas de división del trabajo y reparto de su producto, dando lugar a lo que se conoció como socialismos utópicos. Los trabajadores industriales, pero también los campesinos y artesanos de más baja condición, empezaban a comprender la importancia de asociarse con diversos fines, tanto de apoyo mutuo y solidaridad, como de reivindicación, resistencia y confrontación con las clases poderosas, tomando así, poco a poco, conciencia de su propia realidad como grupo social productivo y por lo tanto, imprescindible en cualquier sociedad. Surge así el movimiento obrero con sus diversas corrientes, que será uno de los motores de la historia contemporánea. Socialismo, comunismo, anarquismo, sindicalismo revolucionario, anarcosindicalismo, son términos que designan diversas cristalizaciones de esa conciencia liberadora de la clase trabajadora.
