Entrevista con Leonel Grissett y Juan Valor, sindicalistas enjuiciados por protestarUna empresa: Sidor. Un crimen: defender los derechos de los trabajadores
Pepe El Toro
Juan Valor ingresó en el año 1976 a Sidor a través de una beca-salario que le permitió estudiar mecánica. Su experiencia en la siderúrgica ha sido interrumpida sólo dos veces en su vida: en 1982, durante dos años, cuando intentó ser boxeador profesional. La segunda en 1993 al ser despedido por un año por sus labores sindicales en defensa de los trabajadores, especialmente los llamados tercerizados, que no forman parte de la nómina fija y tienen menos derechos que sus pares. El padre de Leonel Grisset fue sidorista durante 32 años. En 1998 decide seguir los pasos de su padre, en medio de la privatización de la compañía. En el año 2000 comenzó su camino dentro del mundo sindical, especializándose en los temas de higiene y seguridad laboral. Ambos han protagonizado luchas en puestos de responsabilidad dentro el sindicato Sutiss, principal en Sidor y mayoritario en Ciudad Guayana, bastión industrial del país. Su beligerancia ocasionó que desde el año 2006 estén siendo sometidos a un juicio, junto al sindicalista Jhoel Hernández y 11 trabajadores tercerizados, por ejercer el derecho a la protesta. El juicio, diferido en varias ocasiones, podría condenarlos a penas de prisión de hasta 15 años. Este proceso, contra los llamados “14 de Sidor”, forma parte del proceso de criminalización de la manifestación que tiene al dirigente de Ferrominera Rubén González privado de su libertad y a más de 2000 personas sometidas a regímenes de presentación en tribunales. El Libertario conversó con ellos en Puerto Ordaz, para darle la palabra a uno de los casos emblemáticos del actual acorralamiento de la actividad sindical autónoma y beligerante en el país.
- Queremos que sean ustedes los que describan los hechos que motivan el largo proceso penal por realizar una manifestación por derechos laborales.
- Leonel Grisset: Para esa fecha pertenecía en Sutiss a la comisión paritaria de higiene y seguridad industrial. Atendíamos diferentes casos, uno de ellos era con la empresa Transportes Camila, contratista de Sidor, donde existían varios elementos: socioeconómicos, de salud, contractuales por el hecho de que era personal calificado y se les pagaba salario mínimo. Esa discusión no llego a un feliz término y se tomó la decisión de hacer una inspección en el sitio de las condiciones laborales. Acudo al sitio, hago la inspección y constato que los trabajadores están enfrentando cosas como no tener técnico de seguridad, siendo que en Sidor ninguna empresa contratista puede ejecutar funciones si no tiene uno. Por otro lado tenían varios días trabajando sin los equipos de protección personal, viéndose obligados a utilizar unos viejos que tenían o endeudarse. Los payloders, en un área de mucha polución y polvo, deberían estar presurizados con aire acondicionado, cosa que algunos no tenían, aparte de presentar también fallas en el sistema hidráulico, en el sistema de frenos, etc.