¿Habéis visto Matrix? Bueno, como si no la habéis visto, yo os hago un resumen, además de aconsejárosla ya que es una trilogía digna de ver."
Esta película plantea que en el futuro, casi todos los seres humanos han sido esclavizados, tras una dura guerra, por las máquinas y las inteligencias artificiales creadas. Estas los tienen en suspensión y adoctrinamiento, conectando sus mentes a una simulación física que representa el final del siglo XX, Matrix. Los seres humanos son usados por las máquinas para obtener energía, y las pocas personas que no están suspendidas o que han sido liberados viven en la ciudad Sion, teniendo naves que se mueven por el subsuelo, entrando de forma clandestina a Matrix para liberar otras personas conectadas. En un momento determinado de la película, Morfeo (encargado de liberar a las personas de Matrix) ofrece a Neo (protagonista) dos pastillas; una roja, que permitirá a Neo ser liberado de Matrix y acceder a la verdadera realidad, una realidad que no sabe cómo será, ni como encajará en ella, ofreciéndole simplemente conocer ?la verdad?, y una azul, que le permitirá seguir viviendo en Matrix como si todo fuese un sueño, como si nada hubiese pasado, dejándole vivir en su ?realidad?. En la película, Neo elige la pastilla roja, pero una vez dentro de la verdadera realidad se da cuenta de que esta no es tan maravillosa como la anterior ?realidad? programada por las máquinas (Matrix), pero prefiere vivir en ella, ya que conocer la verdad para él es lo más esencial, así como hacérsela ver a los demás. Sin embargo, no todos son así, un tal Cifra se opone a seguir viviendo en la realidad, puesto que considera que era más feliz en la ignorancia, en Matrix, queriendo volver a ella, oponiéndose a que despierten a los que se encuentran dormidos por las "máquinas".
* El siguiente texto ha sido tomado del libro Paideia: 25 años de educación libertaria, manual teórico-practico (Mérida, Colectivo Paideia, 2006), obra que en sus 566 páginas recopila la rica experiencia y agudas reflexiones de la recordada Pepita cuya memoria y aliento sigue presente en la Escuela Libre Paideia en Mérida (Esp.), de la cual fue fundadora, coordinadora y animadora esencial.
Uno de los proyectos educativos anarquistas que constituyen una realidad en la actualidad es Paideia, en la localidad extremeña de Mérida http://www.paideiaescuelalibre.org/, donde se practican las ideas libertarias fundamentales: educación en libertad, antiautoritarismo, autonomía individual, autogestión colectiva, apoyo mutuo, solidaridad, dignidad…
La Escuela Paideia lleva 36 años llevando a cabo su tarea educativa libertaria, en Mérida (Badajoz). Una de las personas clave para la edificación de este proyecto pedagógico fue Josefa Martín Luengo, fallecida en 2009. Ella, junto a Concha Castaño Casaseca y María Jesús Checa Simó, fundaron la escuela en la localidad extremeña en enero de 1978; en origen, hubo dos grupos, el educativo y el ideológico, pero en la actualidad ambos constituyen el llamado Colectivo Paideia; es un proyecto totalmente consolidado que ofrece educación infantil y primaria.
Tal y como afirman sus profesores, esta escuela anarquista pone en el centro del sistema pedagógico al alumno, valorando más la utilidad social que la competencia. Se facilita que el chaval aprenda por sí mismo y que, de manera igualitaria a través de la asamblea, tomen las decisiones acerca de lo que quieren estudiar y cómo hacerlo. Puede decirse que en la escuela Paideia existe una permanente negociación sobre lo que hay que aprender; tanto las materias, como los talleres, se eligen según los intereses de los alumnos y lo que los profesores proponen; se fomenta para ello una dinámica de trabajo colectivo e igualitario en la que resulta imprescindible el autoaprendizaje y la autoevaluación. Todo ello, según un método en el que el juego y lo lúdico son una constante; los educadores son meros informadores y consejeros, no una autoridad permanente como en la escuela oficial.
El objetivo de este sistema educativo, como no puede ser de otra manera, es formar individuos libres, autónomos, responsables y solidarios, no solo en la escuela, también en el seno de la sociedad. Alumnos que ha pasado por Paidea consideran que esta escuela les convirtió en personas íntegras, con la libertad de pensar por sí mismas y de plantearse las cuestiones que surgen a su alrededor para afrontarlos de la mejor manera posible. Autonomía es un factor esencial para la persona, como autogestión lo es a nivel colectivo; se niega desde Paideia que los sistemas oficiales, sean públicos o privados, sean los únicos posibles y se aboga por la escuela autosugestionada. Por supuesto, esta escuela anarquista no recibe subvenciones de ningún tipo y se mantiene exclusivamente por las aportaciones de los padres; aquellos colaboradores que tienen otro trabajo echan una mano también a nivel económico debido a lo que se define como una "constante situación deficitaria". En cualquier caso, nadie deja de asistir a la escuela por motivos económicos, ya que el colectivo asume el gasto de quien no pueda pagarlo. Por supuesto, existen colectivos e individuos anarquistas que también ayudan a Paidea, bien con material o con aportaciones económicas. Existe un colectivo anexo al de Paideia, Mujeres por la anarquía, que saca periódicamente una revista llamada Igualancia y una hoja de denuncia con el hombre de La ortiga Libertaria.
Podemos hablar de los siguientes principios fundamentales en la educación libertaria de Paidea:
- Libertad del individuo, concebida desde la responsabilidad para con los demás. - Antiautoritarismo, según el cual se rechaza a la autoridad y la actividad se realiza en base a la confianza, el compromiso y la sinceridad. - Educación conjunta sin discriminación de ningún tipo. - El juego como factor educativo primordial, algo que facilita la solidaridad, el trabajo colectivo y la socialización. - Autonomía del individuo, tanto a nivel intelectual, como socioafectivo; se cuestiona para ello toda jerarquización y respeto a lo asumido para que cada persona actúe voluntariamente, con responsabilidad y según sus propias convicciones y razonamientos.
Como resulta obvio, proyectos educativos como este poseen el objetivo también de la transformación social, ya que cuestionan de raíz las estructuras jerarquizadas consideradas un obstáculo para el desarrollo íntegro de las personas; se critican los valores establecidos, de sumisión y competencia, para buscar el apoyo mutuo, la solidaridad, la dignidad y la responsabilidad. La educación no se limite a un corto periodo de la vida del individuo, ya que se entiende que la propia sociedad debe reunir también esos factores influyentes para la felicidad y bienestar de las personas.
La pedagogía en el anarquismo se refiere a una serie de planteamientos propuestos sobre pedagogía hecha por determinados sectores del anarquismo, representa usualmente la parte educacionista del mismo (partidaria de un cambio político y social evolucionario, en contradicción con el cambio brusco o revolucionario). Los puntos en común de estas propuestas se relacionan con conseguir un método de aprendizaje el que la persona pueda desarrollar sus aptitudes libremente, sin autoridad impuesta. Famosos pedagogos y escritores tales como Francisco Ferrer Guardia, Ricardo Mella y León Tolstói escribieron sobre este tema, poniendo en práctica diversas experiencias escolares como la Escuela Moderna de Barcelona a comienzos del siglo XX, La Ruche promovida por Sébastien Faure, la escuela racionalista de José Sánchez Rosa en Andalucía, o las escuelas para obreros de los ateneos populares anarcosindicalistas en la España del primer tercio del siglo XX (llamados ateneos libertarios). En los Estados Unidos surgió entre 1910 y 1960 un movimiento de escuelas modernas inspirado en la obra de Ferrer.
Busto de José Sánchez Rosa, maestro anarquista, en Grazalema.
Pensadores de la corriente humanista (Mounier, Bertrand Russell) y del campo de la psicología (Erich Fromm) o en el campo de la pedagogía (Célestin Freinet, Paulo Freire o Rudolf Steiner), han retroalimentado las ideas de una pedagogía de corte anarquista. Más recientemente, pensadores de variadas formas de anarquismo han planteado reformas educativas en torno a conceptos tan distintos como la desescolarización de Iván Illich, la pedagogía Waldorf de Rudolf Steiner o la educación en casa promovida por asociaciones de padres de familia.
En la actualidad, existen experiencias que aunque difieren en parte unas de otras inspiran ideas anarquistas sobre la pedagogía. Por ejemplo, la Escuela Summerhill, creada por Alexander Sutherland Neill en Reino Unido y famosa por la total libertad que concede a sus alumnos. Otro ejemplo significativo es la escuela Paideia, que se encuentra en Mérida (España). Ambas llevan funcionando más de veinte años.