John Silva
Estoy viendo la emoción casi orgiástica que hay con la renuncia de Ramón Guillermo Aveledo a la Secretaría ejecutiva de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), y recuerdo lo que tanto pensamos en su momento.
Me disculparán, pero sería bien triste si aquí 43 personas fueron asesinadas, más de 2.000 encarceladas (decenas siguen en prisión), y cientos más fueron reprimidas y torturadas, sólo para que una élite política se reacomodara en la oposición.
Porque a mí la MUD me podrá parecer lo que sea, y ciertamente no comparto su satanización de la clase media, su simplismo electoralista, su desprecio por quienes piensan distinto. E incluso, me parece acertado que Ramón Guillermo Aveledo renuncie, en tanto toca una renovación del liderazgo de la MUD que, sin duda alguna, no ha estado a la altura de la crisis que hemos vivido en los últimos meses. Pero al mismo tiempo me pregunto si todo esto terminará en un simple reacomodo de élites políticas, si en unas semanas se definirá la agenda electoral de cara a las elecciones parlamentarias y veremos a quienes decían que la salida no era electoral llamándonos a votar por ellos.
Estoy viendo la emoción casi orgiástica que hay con la renuncia de Ramón Guillermo Aveledo a la Secretaría ejecutiva de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), y recuerdo lo que tanto pensamos en su momento.
Me disculparán, pero sería bien triste si aquí 43 personas fueron asesinadas, más de 2.000 encarceladas (decenas siguen en prisión), y cientos más fueron reprimidas y torturadas, sólo para que una élite política se reacomodara en la oposición.
Porque a mí la MUD me podrá parecer lo que sea, y ciertamente no comparto su satanización de la clase media, su simplismo electoralista, su desprecio por quienes piensan distinto. E incluso, me parece acertado que Ramón Guillermo Aveledo renuncie, en tanto toca una renovación del liderazgo de la MUD que, sin duda alguna, no ha estado a la altura de la crisis que hemos vivido en los últimos meses. Pero al mismo tiempo me pregunto si todo esto terminará en un simple reacomodo de élites políticas, si en unas semanas se definirá la agenda electoral de cara a las elecciones parlamentarias y veremos a quienes decían que la salida no era electoral llamándonos a votar por ellos.
