Hannah Brock
En Londres, el 22 de mayo, un soldado que volvía caminando a
su cuartel fue asesinado por dos personas armadas con cuchillos. El soldado era
blanco y miembro del ejército británico, y los asaltantes hombres negros de fe
musulmana.
La respuesta, que se pudo ver en las redes sociales y en los
medios de masas, así como en las calles, autobuses y bares, incluyó un torrente
de violencia verbal racista, islamofóbica y nacionalista. Yo misma percibí con
tristeza cómo un amigo "compartió" en las redes sociales un mensaje
de un grupo llamado Britain First que decía: "HAN MATADO A UNO DE NUESTROS
CHICOS EN WOOLWICH... ECHEMOS A PATADAS A ESOS BASTARDOS YA".
El mensaje se refería a todos los musulmanes. En la
información a continuación se podía leer: "Que Dios dé consuelo a su
familia y descanso eterno a nuestro joven mártir." Un mensaje posterior
incluía una foto de la mujer que hizo a los atacantes, descrita como 'heroína',
y un comentario de respuesta decía: "Mi marido estaba antes en las
fuerzas... y si viera pasar eso delante de él ya ha dicho que habría ido ahí
sin duda, nada de quedarse parado y dejar que las mujeres se adelanten!".
La Stop War Coalition, una organización antibelicista del Reíno Unido, ha
publicado una declaración condenando el asesinato y la violenta reacción a
éste.